EL DERECHO AL AGUA Y LOS PROBLEMAS
DE LAS EMPRESAS PRESTADORAS
William Postigo De la Motta,
Adjunto al Defensor del Pueblo para los Servicios Públicos
y Medio Ambiente
El acceso a los servicios de agua y alcantarillado es un
derecho humano que ha sido reconocido por diversos acuerdos
internacionales, de los cuales el Perú es signatario.
Entre ellos, uno de los más importantes es el Pacto
Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales,
de 1995. En este marco, las Observaciones número
6 y número 15 del Comité de Derechos Económicos
y Sociales de Naciones Unidas han reconocido explícitamente
al agua como un derecho humano. Sin embargo, el ejercicio
universal de este derecho en el Perú aún está
lejos de alcanzarse, y muy por el contrario, si bien en
algunos casos ha habido mejoras, en otros la situación
tiende a empeorar.
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| Algunos tanques de agua |
Uno de los indicadores del malestar que causa en la población
los problemas de acceso y calidad de los servicios de agua
y desagüe se refleja en el mayor número de quejas
recibidas por estos servicios anualmente en la Defensoría
del Pueblo, en comparación a los servicios de telefonía,
electricidad y transporte. Por un lado el Perú tiene
una cobertura reducida de estos servicios, de tal forma
que más de 6 millones de personas carecen de servicios
de agua y más de 11 millones de los de desagüe.
Incluso a nivel urbano la cobertura es poco desarrollada
y Lima, con aproximadamente un millón de personas
sin agua, tiene una cobertura inferior al 100% del que ostenta
La Paz. Por otro lado, la calidad del servicio es, en general,
muy baja. Con frecuencia el tratamiento del agua potable
es incompleto y por tanto resulta insegura para el consumo
de las personas, además de ser un servicio que no
se recibe las 24 horas, y en muchos lugares es de apenas
de 2 ó 3 horas al día. Más aún,
si observamos la evolución de los servicios en el
tiempo, podremos ver que la cobertura se encuentra estancada
por muchos años, y que la calidad del servicio en
algunas ciudades no sólo no mejora sino que incluso
tiende a empeorar.
Frecuentemente se destaca la importancia de contar con
servicios de agua potable y alcantarillado para mejorar
la calidad de vida y avanzar en el proceso de desarrollo.
Sin embargo, poco se conoce el terrible costo en vidas humanas
por no mejorar la situación de estos servicios. Muchos
hemos sido impactados por la cifra de muertos durante el
periodo de guerra interna, pero si se ampliara la cobertura
urbana de agua del 83.6% actual al 90%, evitaríamos
la muerte de aproximadamente 2,100 niños al año;
mientras que si se aumentara la cobertura de desagüe
del 75% actual al 85%, evitaríamos la muerte de aproximadamente
1800 niños al año . Esto arroja una cifra
total, en el mismo periodo, superior a la cantidad de víctimas
de la guerra interna, no obstante que las metas planteadas
para los servicios son relativamente modestas.
La situación de marcado atraso en el desarrollo
de estos servicios es consecuencia principalmente de la
difícil situación financiera de las empresas
prestadoras, que les impide atender las necesidades de mejora
del acceso y calidad de los servicios. ¿Porqué
las empresas se encuentran en está situación?
Como en muchos problemas de desarrollo, las causas de este
problema son también bastante complejas. Por un lado,
las empresas evidencian serias deficiencias de gestión,
reflejadas en las elevadas pérdidas de agua (cerca
de la mitad de su producción), y también en
un alto nivel de morosidad (cerca de la mitad de su facturación
se mantiene sin cobrar). Pero también se observa
un excesivo peso de lo político en las decisiones
empresariales, lo que suele entorpecer la gestión
empresarial eficiente. Pero, un factor muy importante es
también el bajo nivel de las tarifas medias de las
empresas, que en la generalidad de los casos no les permite
cubrir sus costos reales. De este modo, la falta de recursos
les impide no solamente disponer de recursos para ampliar
el acceso, sino también para efectuar un adecuado
mantenimiento de la infraestructura, lo que inevitablemente
deteriora la calidad del servicio. Pero incluso, la estrechez
financiera les impide gastar en mejores instrumentos de
control para evitar las pérdidas de agua, y también
en mejorar la gestión.
Lo que llama poderosamente la atención es que, simultáneamente,
las empresas se dan el lujo de otorgar un subsidio generalizado
a los usuarios domésticos, que se justifica para
los más pobres pero no para los sectores más
acomodados, y cuya sola corrección les permitiría
importantes recursos adicionales para atender tanto la mejora
del acceso como la calidad del servicio. Se requiere pues
un cambio urgente de las políticas de saneamiento,
para que los ciudadanos en general podamos ejercer nuestro
derecho humano al agua.
Basado en: Shi, A. (2000) How access to urban potable water
and sewerage connections affect child mortality. Policy
Research Working Paper Nº WPS 2274, Banco Mundial
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