Elaboración de un Indicador del Impulso Fiscal
(Efecto de corto plazo sobre la demanda agregada)
José Carlos Tello Paredes
(Macroconsult)
| Términos de Referencia Iniciales | |
La presente propuesta tiene como objetivo la elaboración de un indicador
de la política fiscal que cuantifique el efecto neto de dicha política
sobre la actividad económica en un periodo determinado que generalmente
es un año. Así, los responsables de la política económica
y los agentes económicos deben contar con una herramienta que cuantifique
el efecto neto de la política fiscal sobre la demanda agregada. El conocimiento
exacto del impulso fiscal puede eliminar cambios innecesarios en el gasto fiscal
y/o en la estructura tributaria. De esta manera, la construcción de un
indicador fiscal tiene como objetivo conocer el efecto real de las medidas adoptadas
y, lo más importante, poder afirmar si la política fiscal a ejecutarse
en el corto plazo es neutral, expansiva o contractiva.
Un aspecto relevante es distinguir entre el comportamiento cíclico y
la tendencia de las variables económicas, ya que el objetivo del indicador
de impulso fiscal (IIF) es determinar el cambio en la política fiscal
que no obedece a las variaciones cíclicas de la economía. Una
investigación de Blanchard esboza el cálculo del impulso fiscal
que la OECD ha venido aplicando en los últimos años a diversos
países. La propuesta original de Blanchard es obtener una medida que
recoja el cambio que ocurre de un año a otro en el resultado fiscal primario,
asociado al ciclo económico, pero calculándose a la misma tasa
de desempleo que existía en el año anterior. Así, dicha
medida permitiría conocer el efecto contemporáneo de la política
fiscal, y no las consecuencias de largo plazo de anteriores déficits
primarios. Por lo tanto, éste IIF no debería ser utilizado para
analizar las consecuencias de largo plazo de la política fiscal aplicada
en un año, sino para cuantificar el efecto neto de modificaciones al
momento de diseñar la política. De esta manera, la utilidad del
IIF no se centra en una visión intertemporal de la política fiscal;
no tiene como función una perspectiva hacia atrás, sino un análisis
cortoplacista "forward looking" de las medidas a adoptarse en un momento
dado.
En otros trabajos de investigación se calcularon diferentes indicadores
de impulso fiscal. Se trató de mejorar sus limitaciones elaborando un
nuevo indicador denominado Déficit Macroeconómicamente Ajustado
(DMA). La aplicación de esta herramienta se encuentra en las investigaciones
referidas a la sostenibilidad fiscal que el Banco Interamericano de Desarrollo
(BID) apoyó en varios países latinoamericanos. El DMA es construido
a partir de la separación en un componente cíclico y otro tendencial
de las variables macroeconómicas relevantes (VMR), con el fin de obtener
el valor de largo plazo de las VMR, que a su vez ajustará los valores
de las series ingreso y gasto del sector público mediante las elasticidades
correspondientes. Las limitaciones de dicho indicador puede darse por el lado
práctico si la herramienta estadística elegida llega a extraer
con éxito el componente demandado. Pero la principal limitación
para ser utilizada en la presente investigación es su carácter
de largo plazo, pues pretende analizar las tendencias de largo plazo y la calidad
subyacente de la política fiscal.
El IIF es utilizado en Chile por el Banco Central. En su ultimo informe sobre
la política monetaria calcula el IIF estimado para el próximo
año, de acuerdo a las acciones a tomar por el poder Ejecutivo, y muestra
cuáles serían las consecuencias de la postura fiscal; posteriormente,
se discute las medidas de respuesta de la política monetaria.
El diseño de la política fiscal debe ser consistente con los objetivos
macroeconómicos. De ahí la utilidad del IIF en la elaboración
de una estrategia integral de política económica. Por ejemplo,
ante una reducción del gasto público y la ejecución de
algunos beneficios tributarios, conocer el impacto neto de éstas medidas
podría favorecer a un relativo relajamiento de las condiciones monetarias
para contrarrestar un supuesto efecto negativo.
La elaboración de este IIF no toma en cuenta la política monetaria
a implementarse en el año; tampoco considera eventos externos ni criterios
de sostenibilidad del déficit fiscal, pues estos serían evaluados
con anterioridad por las respectivas autoridades económicas. Por ese
motivo, se insiste en que el IIF cuantifica el efecto neto y directo sobre la
actividad económica de la política fiscal a implementarse.
Marco teórico y metodología
Los problemas en la medición convencional del déficit fiscal y,
por tanto, de sus efectos pueden ser responsables de una inapropiada aplicación
de la política fiscal. Cuando se diseña la política fiscal
primero se realiza el diagnóstico pertinente de los problemas económicos
y, posteriormente, se define la estrategia fiscal que sea consistente con los
objetivos macroeconómicos; entonces, una buena medición del efecto
de las medidas fiscales permitirá cuantificar sus consecuencias macroeconómicas.
La metodología presentada por Blanchard presenta algunas limitaciones
pues al pretender aislar todo efecto cíclico a través del uso
de un indicador de la actividad económica del periodo anterior (como
puede ser la tasa de desempleo, el PBI, entre otros) no toma en cuenta que dicho
indicador también se caracteriza por contener un componente cíclico
respecto a su periodo anterior. La necesidad de salvar esta limitación
nos lleva a proponer otra metodología. La elección de un indicador
de la actividad económica que garantice estar libre de eventos cíclicos
debería ser el PBI potencial; esto es, un PBI que será registrado
en el caso que no se presenten shocks positivos o negativos. El IIF necesita
de un indicador de la actividad económica que contenga tasas de crecimiento
sostenibles en el mediano plazo, y que garantice el máximo nivel de producción
dada las condiciones del periodo anterior. La discusión y la decisión
del indicador relevante de la actividad económica potencial es el primer
paso en la elaboración del IIF.
En cuanto a la evolución de los ingresos tributarios, que es necesaria
en la construcción del IIF, se propone la elaboración de una especificación
econométrica que garantice el comportamiento en el corto plazo de la
recaudación. De esta manera, la especificación completa de los
ingresos tributarios está compuesta por un modelo de largo plazo (cointegración)
y un modelo de corto plazo (modelo de corrección de error) para cada
tipo de impuesto. Además, como la estructura tributaria no ha sufrido
cambios radicales en los últimos años, quedaría garantizada
la estabilidad de los parámetros involucrados en el caso de utilizar
una base de datos con una muestra de 10 años pero con frecuencia mensual.
Una vez calculada la presión tributaria, los responsables de la política
económica determinarán discrecionalmente el monto de gasto público
y evaluarán sus efectos netos sobre la demanda agregada interna conforme
a la especificación del IIF propuesto:
Si la brecha fiscal crece en menor (mayor) proporción al PBI observado
entonces su efecto es contractivo (expansivo) esto es medido por el primer componente
del ECP. De otro lado, si la brecha fiscal asociada al PBI de referencia o potencial
crece en forma más lenta (rápida) al PBI observado entonces es
cíclicamente contractivo (expansivo). En resumen, en un caso se usa el
PBI efectivo y en el otro al potencial como referencia.