¿Qué hacer en medio de una crisis?
Análisis asímetrico de los efectos de shocks monetarios y cambiarios
Juan Francisco Castro
(CIUP)
Javier Torres
(Grade)
| Términos de Referencia Iniciales | |
En una economía pequeña y abierta como la nuestra, la posibilidad
de entender adecuadamente la dirección y magnitud de los efectos de la
política monetaria y los shocks cambiarios sobre el nivel de actividad
y precios resulta crucial. Si el principal objetivo del Banco Central es la
estabilidad de precios, un mejor entendimiento de dichas relaciones permitirá
el establecimiento de compromisos de política monetaria alcanzables y,
por lo mismo, creíbles; credibilidad que, a su vez, ayudará a
la consecución de dichas metas. Asimismo, la posibilidad de evitar políticas
que exacerben la variabilidad del ciclo económico, políticas pro-cíclicas,
también se desprende de una mejor comprensión de los mecanismos
de transmisión de la política monetaria y los shocks cambiarios.
En un ambiente recesivo, caracterizado por la escasez de fondos en dólares,
¿resulta apropiado contraer la oferta de moneda nacional para mitigar
presiones alcistas sobre el tipo de cambio? ¿puede esta medida resultar
más recesiva que la depreciación? Si la preocupación del
Banco Central se centra en la estabilidad de precios ¿podemos hablar
de la existencia de un relación estable entre la inflación y el
tipo de cambio? ¿puede existir un conflicto entre el objetivo de precios
y los efectos que una depreciación puede tener sobre la estabilidad del
sistema financiero y el nivel de actividad? Son preguntas como estas las que
tornan necesaria una mejor comprensión de los efectos que shocks monetarios
y cambiarios tienen sobre el nivel de precios y el producto.
En una economía como la peruana, donde cerca del 80% del crédito
está denominado en moneda extranjera, la posibilidad de explicar la relación
entre el tipo de cambio, el nivel de precios y el producto resulta una tarea
complicada pero necesaria.
En particular, cabe suponer que el rol del tipo de cambio va más allá
del que se le atribuye en la literatura convencional. De hecho, y dada la conexión
que surge entre el riesgo devaluatorio y el riesgo de impago, cabe esperar la
existencia de efectos contractivos asociados al tipo de cambio; los que, a su
vez, no permiten caracterizar una relación simétrica entre el
precio del dólar y la inflación. Al respecto, cabe mencionar que
durante 1999 el tipo de cambio se incrementó en más de 11%, no
obstante, el nivel de precios sólo registró un alza del orden
del 3.7%. Los efectos recesivos de esta depreciación evitaron que la
transmisión del precio del dólar al nivel general de precios sea
completa. Por lo mismo, es difícil esperar que la relación entre
estas dos variables sea independiente de la fase del ciclo económico.
Más aún, cabe esperar que la asimetría no sólo se
presente en la relación entre el tipo de cambio, los precios y el producto,
sino que también sea relevante al momento de explicar los efectos de
la política monetaria sobre estas dos últimas variables. La existencia
de rigideces nominales para niveles bajos de producción, por ejemplo,
es una de las posibles candidatas para explicar este segundo tipo de asimetrías.
Asimetrías que permitirían entender si la aplicación de
una política monetaria contractiva motivó una reducción
mayor a la esperada en los niveles de producto.
En este sentido, la modelación asimétrica de los efectos de shocks
cambiarios quedaría incompleta si no se incorpora también la respuesta
de los precios y el producto a la política monetaria ante diferentes
estados de la economía. De hecho, la posibilidad de responder adecuadamente
a innovaciones como las impuestas por la reciente crisis internacional se desprende
directamente de lo anterior.
En suma, y si tomamos en cuenta que la intuición anterior permite adelantar
que la relación entre estas variables difícilmente puede caracterizarse
como lineal, la inclusión de asimetrías resulta imprescindible
en su modelación. De hecho, y si pretendemos dar respuesta a preguntas
como las planteadas líneas arriba a través de una correcta interpretación
de los mecanismos de transmisión de shocks monetarios y cambiarios, es
necesaria una modelación no lineal de sus efectos que incorpore la posibilidad
de que dichos efectos tengan diferentes magnitudes y direcciones, dependiendo
de la presencia de distintos estados de la economía.
Objetivo
El objetivo de este proyecto es lograr un mejor entendimiento de los mecanismos
de transmisión de la política monetaria y los shocks cambiarios,
a través de un análisis asimétrico de los efectos de dichas
innovaciones sobre el nivel de precios y el producto. Al respecto, la necesidad
de lograr una especificación más adecuada para dichos mecanismos
de transmisión se desprende directamente del tipo de información
necesario para que la autoridad monetaria logre establecer compromisos creíbles,
y esté en capacidad de reaccionar adecuadamente frente a un shock externo
como el experimentado en 1998-1999.
No obstante, y si bien la intuición y los estudios previamente realizados
nos dictan la presencia de relaciones no lineales, poco ha sido el esfuerzo
orientado en este sentido y aplicado a nuestra economía. Más aún,
la posibilidad de que dicha inestabilidad se presente de manera gradual, y no
a través de un salto discreto, constituye, sin duda, un campo aún
inexplorado en nuestro contexto.
Metodología
Además de las variables de interés, la elección de la variable
de estado resulta de suma importancia puesto que ella permitirá reflejar
las asimetrías en el comportamiento económico. En este estudio
en particular se planea emplear el componente cíclico del PBI; no obstante,
variables como el crecimiento de la base monetaria y el crecimiento de la inflación
también serán consideradas como candidatas.
Con el fin de distinguir la presencia de asimetrías en la respuesta de
los precios y el producto frente a shocks monetarios y/o cambiarios, se procederá
a la estimación de las funciones de impulso-respuesta. Cabe mencionar
que el cálculo de estas funciones contempla una serie de complicaciones
bajo la presencia de asimetrías. A diferencia de un VAR convencional,
donde es posible computar las funciones de impulso-respuesta como una función
lineal de los coeficientes estimados, en sistemas de ecuaciones no lineales
dichas funciones deben ser estimadas simulando el modelo con técnicas
de muestreo repetitivo (bootstraping).
Con respecto a la base de datos, las variables a utilizar son la tasa de crecimiento
del producto, la oferta de dinero (las candidatas son M0 y M1), el nivel de
precios y el tipo de cambio real. Las series asociadas a dichas variables tendrán
una periodicidad mensual y serán recogidas de los boletines del Banco
Central de Reserva. El período de análisis escogido será
de enero de 1991 a julio de 2000, lo que permite emplear el mayor número
de meses posible (115) sin introducir los problemas de ajuste estructural y
elevadas tasas de inflación asociados a los primeros años de la
década pasada. Las reformas estructurales implementadas en los años
1990-1991 generan una alta inestabilidad en las variables económicas
a considerar. Si bien en los últimos años la inflación
anualizada ha sido relativamente baja (menor a dos dígitos), no lo fue
así en los primeros años de la década. Además, y
con el fin de estabilizar la varianza de las series a analizar, se trabajará
con los logaritmos de las variables originales.
Por último, queda claro que antes de proceder con el análisis
presentado anteriormente, todas las series serán sometidas a las pruebas
ya conocidas de estacionariedad y quiebre estructural. En nuestro caso, la presencia
de dichos quiebres está lejos de ser trivial ya que su existencia puede
sesgar erróneamente los resultados de la prueba de linealidad hacia el
rechazo de la hipótesis nula. En este caso, bastaría con la inclusión
de una variable dicotómica (dependiente del tiempo) en lugar de una modelación
asimétrica.