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boletín
de opinión
n°
38
julio
2000
PRESENTACIÓN
¿Cuánto ha cambiado la economía
peruana en la década de los noventa? ¿Cuáles son
sus fortalezas y debilidades a inicios del siglo XXI? Este boletín
reúne cuatro artículos referidos a temas macro económicos
y de ajuste estructural. Los tres primeros son resúmenes de estudios
sobre el tema realizados en la última ronda de investigaciones
del Consorcio, con una perspectiva de mediano plazo, y el cuarto presenta
el documento base del taller de coyuntura del CIES.
El trabajo de Julio Velarde y Martha Rodríguez (CIUP) discute la
política económica aplicada en el Perú entre 1990
y 1997. Los autores plantean que el control de la hiperinflación
tuvo éxito, pero la transición hacia la estabilidad de precios
fue lenta y hasta errática. En parte, por los enormes desequilibrios
y distorsiones heredados del gobierno anterior, pero también por
errores en la política fiscal, que habrían retrasado la
consolidación del programa.
Un punto clave es el equilibrio fiscal. Durante el período en cuestión,
se eliminó los subsidios cambiarios y en las tasas de interés,
se elevó los precios públicos, se simplificó el sistema
impositivo y se creó la SUNAT. Todo ello contribuyó a elevar
los ingresos fiscales y a mantener un sólido balance en este campo.
El estudio también examina la reforma financiera y la comercial.
La primera, bastante exhaustiva y rápida, habría permitido
una modernización y profundización del sistema financiero.
Sin embargo, quedan aún rezagos de la época inflacionaria
que se reflejan en la alta dolarización del ahorro financiero.
Por su parte, la reforma comercial eliminó prácticamente
todas las barreras y redujo las distorsiones de la intervención
estatal.
El segundo estudio, de Efraín Gonzales de Olarte y Cecilia Lévano
(IEP), describe el problema del centralismo y la manera como el proceso
de ajuste estructural neoliberal (PAEN) afectó a las distintas
regiones del país. La economía peruana tendría características
intrínsecas que generan desigualdades: un sistema centro periferia,
que centraliza la mayor parte de la actividad económica en la capital;
disparidades y débiles relaciones entre los sectores urbano y rural,
que reforzarían el desarrollo desigual; y la heterogeneidad regional,
que determina que las reformas emprendidas por el centro se enfrenten
a realidades disímiles y, en ocasiones, no sean siquiera aplicables.
Los autores señalan que el PAEN ha mostrado un sesgo en la generación
de empleo hacia el trabajo precario y en los sectores terciarios. Los
ingresos, por su parte, han crecido más en el sector urbano que
en el rural, donde se sigue concentrando la mayor pobreza extrema. Por
último, la centralización estatal ha significado que el
gobierno central incremente el cobro de impuestos en la periferia, más
que en el mismo centro.
Frente a esta desigualdad distributiva, el trabajo sugiere dos alternativas
para una descentralización política y económica:
una vía privada, que consiste en generar incentivos para la aparición
de centros regionales alternativos e inversión para su desarrollo,
y una vía pública, que consiste en que el Estado asuma un
papel en la redistribución de recursos, ya sea para la creación
de centros secundarios o para compensar a la periferia rural.
El artículo de Oscar Dancourt y Waldo Mendoza (PUCP) analiza cómo
la política monetaria afecta el producto en economías dolarizadas.
El análisis convencional predice que una política monetaria
restrictiva aumenta la tasa de interés, disminuye el consumo y
la inversión, y genera así efectos recesivos. Sin embargo,
en una economía dolarizada, como el caso del Perú, una política
monetaria restrictiva puede reactivar la economía. En efecto, cuando
el Banco Central vende dólares comprando soles, la cantidad de
moneda extranjera en manos del público sube y la cantidad de moneda
nacional baja, fomentando el abaratamiento real del dólar. Por
ende, si los agentes están endeudados en dólares, pero tienen
sus ingresos en soles, el peso real del servicio de la deuda en moneda
extranjera tiende a caer, generando un efecto positivo en el gasto privado.
Los autores también examinan los efectos de las operaciones de
mercado abierto, la intervención esterilizada y la imposición
de un encaje a los capitales de corto plazo.
Finalmente, este boletín reproduce el documento preparado por Alvaro
Quijandría (Apoyo) para el taller de coyuntura del CIES, realizado
en diciembre de 1999. El articulo revisa el comportamiento de los agregados
económicos en dicho año y discute algunas perspectivas para
el año 2000. Con relación al producto y la demanda interna
en 1999, la recuperación hacia fines del año podría
estar reflejando, en parte, un fenómeno estadístico, dado
el estancamiento de 1998.
El deterioro fiscal, en su mayor parte, se debería a una caída
en la recaudación por la retracción de la demanda interna;
sin embargo, también resultó determinante el aumento del
gasto público, que creció rápidamente a partir de
mayo de 1999, probablemente por la coyuntura electoral. Por primera vez
desde 1995, el año mencionado cerró con un déficit
primario.
Otro sector afectado seriamente es el bancario. Los estragos de la crisis
financiera internacional aún persisten: las colocaciones no recuperan
dinamismo porque muchos bancos han adoptado políticas muy conservadoras
frente al deterioro de su cartera. Con dificultades de acceso al crédito,
se complica la recuperación de las empresas.
Se espera que en el año 2000 la reactivación económica
sea lenta, y quizá empiece a ser más significativa a partir
del segundo semestre. Se prevé, asimismo, que los ingresos fiscales
se incrementen gracias a esta recuperación del producto y de la
demanda interna. Sin embargo, y a pesar de una serie de factores favorables,
lo más probable es que este año tengamos un déficit
que financiar. La alternativa de las privatizaciones no parece muy viable,
dados los desalentadores resultados de años anteriores. El financiamiento
con deuda interna, por su parte, parece muy poco recomendable: las tasas
de interés subirían en el corto plazo, lo cual tendría
efectos negativos en el gasto privado y aumentaría los costos financieros
de los agentes. Por último, el probable incremento del gasto público,
en el marco de las elecciones generales del 2000, complica aun más
el panorama de las finanzas públicas. En este contexto, un rápido
ajuste fiscal en el segundo semestre sería urgente para consolidar
la recuperación.
Finalmente, en la síntesis del debate, Juan Nunura cubre los temas
de la recuperación económica, la crisis de la demanda interna
y la ruptura de la cadena de pagos, y el alza simultánea del tipo
de cambio y de las tasas de interés.
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Carlos
E. Aramburú
Director Ejecutivo
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Javier Portocarrero Maisch
Director Adjunto
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documento)
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CONTENIDO
PRESENTACIÓN
La política económica en el Perú en los años
noventa: estabilización, reformas y crecimiento
/ Julio Velarde y Martha Rodríguez
Centralización regional y ajuste estructural en el Perú,
1990-1998: producción empleo, distribución y papel
del Estado
/ Efraín Gonzales de Olarte y Cecilia Lévano C.
Los dos canales de transmisión de la política monetaria
en una economía dolarizada
/ Oscar Dancourt y Waldo Mendoza
La economía peruana en 1999 y perspectivas para el año
2000
Síntesis del debate / Juan Nunura
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