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los próximos años se debe aplicar una reforma
tributaria integral que busque ampliar la base tributaria,
mejorar la equidad, lograr una buena administración
tributaria que promueva la eficiencia y la transparencia en
el manejo del gasto público.
El tema no es sencillo. Se ha hablado mucho
de reforma tributaria, pero se ha hecho poco. En primer lugar
se debe lograr que el contribuyente confíe en que sus
impuestos regresarán a él rápidamente
en forma de servicios públicos eficientes y oportunos.
Recién entonces estaremos en condiciones de plantear
cambios y sacrificios en materia fiscal.
Paralelamente se debe obtener la información
necesaria para una buena fiscalización de la evasión,
elusión y contrabando. Se hace necesario un documento
tributario universal ligado al número del DNI que se
constituya en un verdadero indicador de “trazabilidad”
o “monitoreo” de cada ciudadano. De esta forma
la SUNAT podrá hacer cruces de información que
no son posibles hoy; como por ejemplo, comparar suministro
de electricidad con eventuales obligaciones tributarias.
Otro de los objetivos es tener un sistema
tributario simple y transparente. El objetivo es llegar a
tener sólo cuatro grandes impuestos nacionales: renta,
IGV, ISC e impuestos a la importación. Para llegar
a ello se debe avanzar gradualmente empezando por la eliminación
de impuestos temporales y antitécnicos.
Asimismo, deben revisarse las actuales exoneraciones
–sectoriales y regionales- y procurar acuerdos de consenso
con la población y sus autoridades para eliminarlas
gradualmente a cambio de apoyo del Gobierno Nacional para
el financiamiento de proyectos prioritarios de infraestructura,
agricultura, etc. El proyecto piloto de eliminación
concertada de tres exoneraciones en la Región San Martín
está dando importantes resultados que valdría
la pena replicar en otras regiones.
En lo que respecta al Impuesto a la Renta;
las deducciones deben revisarse y flexibilizarse. Por otro
lado, el IGV debería pagarse en el momento en que se
cancela efectivamente la transacción y no cuando se
emite la factura, para no restar capital de trabajo a las
empresas lo cual, afecta sobre todo a las micro y pequeñas
empresas.
De esta manera, podremos pasar a una segunda
etapa –en el mediano plazo- que podría incluir
la eventual disminución de algunas tasas conforme vayamos
obteniendo resultados concretos en materia de ampliación
de la base tributaria.
Tan importante como avanzar en la reforma
tributaria integral será el lograr un gasto público
eficiente y manejado con transparencia y en forma descentralizada.
Se necesita reestructurar el presupuesto público para
reorientar recursos provenientes del gasto corriente hacia
los sectores sociales y de inversión pública
en infraestructura. Igualmente se necesita seguir disminuyendo
los niveles de endeudamiento público a través
de mecanismos de mercado y de canje de deuda. También
es importante fortalecer la capacidad de gasto de los gobiernos
subnacionales a nivel regional y local; todo ello manteniendo
la meta de déficit fiscal no mayor al 1% del PBI, es
decir con prudencia y responsabilidad fiscal.
[1] Director Nacional de Economía
del Partido Aprista Peruano.

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