Lima 19/ 05/ 06
 
Los desafíos de la política fiscal
Enrique Cornejo[1]

En los próximos años se debe aplicar una reforma tributaria integral que busque ampliar la base tributaria, mejorar la equidad, lograr una buena administración tributaria que promueva la eficiencia y la transparencia en el manejo del gasto público.

El tema no es sencillo. Se ha hablado mucho de reforma tributaria, pero se ha hecho poco. En primer lugar se debe lograr que el contribuyente confíe en que sus impuestos regresarán a él rápidamente en forma de servicios públicos eficientes y oportunos. Recién entonces estaremos en condiciones de plantear cambios y sacrificios en materia fiscal.

Paralelamente se debe obtener la información necesaria para una buena fiscalización de la evasión, elusión y contrabando. Se hace necesario un documento tributario universal ligado al número del DNI que se constituya en un verdadero indicador de “trazabilidad” o “monitoreo” de cada ciudadano. De esta forma la SUNAT podrá hacer cruces de información que no son posibles hoy; como por ejemplo, comparar suministro de electricidad con eventuales obligaciones tributarias.

Otro de los objetivos es tener un sistema tributario simple y transparente. El objetivo es llegar a tener sólo cuatro grandes impuestos nacionales: renta, IGV, ISC e impuestos a la importación. Para llegar a ello se debe avanzar gradualmente empezando por la eliminación de impuestos temporales y antitécnicos.

Asimismo, deben revisarse las actuales exoneraciones –sectoriales y regionales- y procurar acuerdos de consenso con la población y sus autoridades para eliminarlas gradualmente a cambio de apoyo del Gobierno Nacional para el financiamiento de proyectos prioritarios de infraestructura, agricultura, etc. El proyecto piloto de eliminación concertada de tres exoneraciones en la Región San Martín está dando importantes resultados que valdría la pena replicar en otras regiones.

En lo que respecta al Impuesto a la Renta; las deducciones deben revisarse y flexibilizarse. Por otro lado, el IGV debería pagarse en el momento en que se cancela efectivamente la transacción y no cuando se emite la factura, para no restar capital de trabajo a las empresas lo cual, afecta sobre todo a las micro y pequeñas empresas.

De esta manera, podremos pasar a una segunda etapa –en el mediano plazo- que podría incluir la eventual disminución de algunas tasas conforme vayamos obteniendo resultados concretos en materia de ampliación de la base tributaria.

Tan importante como avanzar en la reforma tributaria integral será el lograr un gasto público eficiente y manejado con transparencia y en forma descentralizada. Se necesita reestructurar el presupuesto público para reorientar recursos provenientes del gasto corriente hacia los sectores sociales y de inversión pública en infraestructura. Igualmente se necesita seguir disminuyendo los niveles de endeudamiento público a través de mecanismos de mercado y de canje de deuda. También es importante fortalecer la capacidad de gasto de los gobiernos subnacionales a nivel regional y local; todo ello manteniendo la meta de déficit fiscal no mayor al 1% del PBI, es decir con prudencia y responsabilidad fiscal.

 

[1] Director Nacional de Economía del Partido Aprista Peruano.