| Faltando
menos de dos meses de las Elecciones Generales, el debate
sobre propuestas de política todavía no se ha
iniciado de manera clara. Preocupa la escasa mención
de una estrategia de inserción internacional en las
declaraciones públicas de los candidatos y sus jefes
de planes de gobierno. Se menciona el tema de competitividad,
sin tener en claro que esto significa incremento de la productividad
y la mejora del clima de negocios para lograr el crecimiento
económico y no sólo para que las empresas puedan
competir en los mercados internacionalmente. Por otro lado
se presenta el tema desarticulado de una estrategia de integración
al mundo, salvo algunas excepciones en que se menciona el
tema comercial en función a si se firma o no el TLC
con EEUU y prácticamente nada más.
Es necesaria una estrategia de negociaciones
internacionales con objetivos claros, sabiendo para qué
y qué se negocia y con quién en los diferentes
foros de negociación. Es decir, se debería establecer
una agenda de negociaciones con todos nuestros socios comerciales
y otros más del globo, que parta de una visión
pro exportadora basada en el desarrollo de conglomerados productivos
en las regiones del país, eso todavía está
ausente. Las propuestas todavía están cargadas
de tintes ideológicos. La visión de Unión
Nacional es la que más se aproxima a una propuesta
técnica, pues plantea apertura con nuestros mayores
socios comerciales - EEUU y Unión Europea-, sin embargo
no queda claro por qué se descarta la asociación
con otros países de la región, en particular
la CAN. Se plantea una apertura unilateral mayor como mecanismo
de asignación de recursos, pero otra vez sin estar
dentro de un plan de promoción del comercio más
completo. El Frente del Centro se muestra a favor del TLC
con compensaciones a los sectores perdedores, pero no plantea
una estrategia negociadora global ni de promoción del
comercio exterior. Por otro lado los opositores del TLC –el
APRA y Unión por el Perú- no justifican su oposición
con argumentos técnicos sino para satisfacer aparentes
demandas políticas, y tampoco presentan una alternativa
de integración económica al mundo. El líder
de Unión por el Perú, al parecer se ha unido
a la llamada “Integración Bolivariana”
de Chávez de orden más político que económico,
en oposición a EEUU y que al parecer pretendería
sustituir a la reciente y aun no cuajada Comunidad de Naciones
Sudamericana. Ninguno de los dos plantea un estrategia de
promoción comercial ni de inserción a la globalización.
Con un mercado interno tan pequeño y pobre, es difícil
completar el círculo virtuoso de consumo y producción
y por lo tanto, el aumento de productividad y la competitividad.
Por el lado de la agenda interna de competitividad,
otra vez la propuesta más articulada es la de Unidad
Nacional, al menos según lo expresado en medios desde
el CADE hasta la fecha. Es interesante ver que la mayor parte
de partidos políticos promueven reformas institucionales
de gran calibre, como la propia reforma y mejoras de la gestión
del Estado, tanto del Ejecutivo, el Congreso y el Sistema
Judicial. Estas reformas son claves pues permiten establecer
claridad en las reglas de juego y mejorar el clima de negocios,
reducen la corrupción (casi todos hablan de fortalecer
el uso de la Ley de Responsabilidad y Transparencia Fiscal)
y permiten reducir costos a la operación de las empresas
mediante la reducción de trámites innecesarios
y también a través de la titulación como
herramienta para la formalización y capitalización,
siguiendo las propuestas de Hernando de Soto.
Unión Nacional, el Frente de Centro
y el APRA proponen acciones en cuanto política fiscal
que pueden mejorar la competitividad del país, planteando
reformas fiscales que ordenen y reduzcan las exoneraciones
tributarias, ya que dan señales confusas al mercado
y no cumplen con su propósito de aumentar la competitividad.
Unidad Nacional explícitamente plantea superar el déficit
en infraestructura, y propone la promoción de inversión
privada a través de concesiones en el servicio de agua
y en otras empresas públicas como la refinería
de Talara. En el caso del Frente de Centro se menciona la
promoción de la inversión privada descentralizada,
pero no explicita cómo.
Un tema ausente en todas las propuestas revisadas
en cuanto competitividad, es el desarrollo de la innovación
y la tecnología para apoyar el desarrollo productivo.
En un mundo donde el conocimiento se ha vuelto la fuente primaria
del crecimiento económico, ninguno de las propuestas
sustenta el desarrollo competitivo del Perú en la innovación
y la tecnología. Todos los partidos deberían
estar concientes de esto y establecer como meta convertir
al Perú en una economía y una sociedad basadas
en el conocimiento, emprendiendo un programa al más
alto nivel (desde la Presidencia de la República) para
apoyar y conducir el proceso de cambio, a través de
la inversión en ciencia, tecnología y los ámbitos
de innovación, articulados con el sector empresarial.
Esperemos pues que estos temas se enriquezcan en el debate
de las próximas semanas y que se lleven a la práctica
una vez elegidos los líderes que conducirán
al Perú a una mayor competitividad en los siguientes
cinco años.

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