Lima 06/ 02/ 06
 
Propuestas electorales sobre competitividad
son más ideológicas que técnicas
Mercedes Araoz Fernández
- CIUP

Faltando menos de dos meses de las Elecciones Generales, el debate sobre propuestas de política todavía no se ha iniciado de manera clara. Preocupa la escasa mención de una estrategia de inserción internacional en las declaraciones públicas de los candidatos y sus jefes de planes de gobierno. Se menciona el tema de competitividad, sin tener en claro que esto significa incremento de la productividad y la mejora del clima de negocios para lograr el crecimiento económico y no sólo para que las empresas puedan competir en los mercados internacionalmente. Por otro lado se presenta el tema desarticulado de una estrategia de integración al mundo, salvo algunas excepciones en que se menciona el tema comercial en función a si se firma o no el TLC con EEUU y prácticamente nada más.

Es necesaria una estrategia de negociaciones internacionales con objetivos claros, sabiendo para qué y qué se negocia y con quién en los diferentes foros de negociación. Es decir, se debería establecer una agenda de negociaciones con todos nuestros socios comerciales y otros más del globo, que parta de una visión pro exportadora basada en el desarrollo de conglomerados productivos en las regiones del país, eso todavía está ausente. Las propuestas todavía están cargadas de tintes ideológicos. La visión de Unión Nacional es la que más se aproxima a una propuesta técnica, pues plantea apertura con nuestros mayores socios comerciales - EEUU y Unión Europea-, sin embargo no queda claro por qué se descarta la asociación con otros países de la región, en particular la CAN. Se plantea una apertura unilateral mayor como mecanismo de asignación de recursos, pero otra vez sin estar dentro de un plan de promoción del comercio más completo. El Frente del Centro se muestra a favor del TLC con compensaciones a los sectores perdedores, pero no plantea una estrategia negociadora global ni de promoción del comercio exterior. Por otro lado los opositores del TLC –el APRA y Unión por el Perú- no justifican su oposición con argumentos técnicos sino para satisfacer aparentes demandas políticas, y tampoco presentan una alternativa de integración económica al mundo. El líder de Unión por el Perú, al parecer se ha unido a la llamada “Integración Bolivariana” de Chávez de orden más político que económico, en oposición a EEUU y que al parecer pretendería sustituir a la reciente y aun no cuajada Comunidad de Naciones Sudamericana. Ninguno de los dos plantea un estrategia de promoción comercial ni de inserción a la globalización. Con un mercado interno tan pequeño y pobre, es difícil completar el círculo virtuoso de consumo y producción y por lo tanto, el aumento de productividad y la competitividad.

Por el lado de la agenda interna de competitividad, otra vez la propuesta más articulada es la de Unidad Nacional, al menos según lo expresado en medios desde el CADE hasta la fecha. Es interesante ver que la mayor parte de partidos políticos promueven reformas institucionales de gran calibre, como la propia reforma y mejoras de la gestión del Estado, tanto del Ejecutivo, el Congreso y el Sistema Judicial. Estas reformas son claves pues permiten establecer claridad en las reglas de juego y mejorar el clima de negocios, reducen la corrupción (casi todos hablan de fortalecer el uso de la Ley de Responsabilidad y Transparencia Fiscal) y permiten reducir costos a la operación de las empresas mediante la reducción de trámites innecesarios y también a través de la titulación como herramienta para la formalización y capitalización, siguiendo las propuestas de Hernando de Soto.

Unión Nacional, el Frente de Centro y el APRA proponen acciones en cuanto política fiscal que pueden mejorar la competitividad del país, planteando reformas fiscales que ordenen y reduzcan las exoneraciones tributarias, ya que dan señales confusas al mercado y no cumplen con su propósito de aumentar la competitividad. Unidad Nacional explícitamente plantea superar el déficit en infraestructura, y propone la promoción de inversión privada a través de concesiones en el servicio de agua y en otras empresas públicas como la refinería de Talara. En el caso del Frente de Centro se menciona la promoción de la inversión privada descentralizada, pero no explicita cómo.

Un tema ausente en todas las propuestas revisadas en cuanto competitividad, es el desarrollo de la innovación y la tecnología para apoyar el desarrollo productivo. En un mundo donde el conocimiento se ha vuelto la fuente primaria del crecimiento económico, ninguno de las propuestas sustenta el desarrollo competitivo del Perú en la innovación y la tecnología. Todos los partidos deberían estar concientes de esto y establecer como meta convertir al Perú en una economía y una sociedad basadas en el conocimiento, emprendiendo un programa al más alto nivel (desde la Presidencia de la República) para apoyar y conducir el proceso de cambio, a través de la inversión en ciencia, tecnología y los ámbitos de innovación, articulados con el sector empresarial. Esperemos pues que estos temas se enriquezcan en el debate de las próximas semanas y que se lleven a la práctica una vez elegidos los líderes que conducirán al Perú a una mayor competitividad en los siguientes cinco años.