Durante la década
pasada significativos cambios han ocurrido en el sector agropecuario.
En el caso de los pequeños productores de la costa, la liberalización
financiera y del mercado de tierras abrió gran expectativa
sobre las posibilidades que el nuevo contexto traería para
ellos. En el caso del sistema financiero, el nuevo esquema tenía
como primer reto suplir el vacío dejado por el BA. Pero también,
aunque quizá menos evidente, debía ampliar sus operaciones
más allá de su rol como prestamista para permitir
el mejor uso de los recursos al interior del sector (aumentar la
eficiencia), ofrecer alternativas a los productores ante situaciones
temporales de insolvencia y ofrecer alternativas para captar ahorros.
Este mercado y el mercado de tierras, claves para promover el desarrollo
de la pequeña agricultura en la costa, mostraron una interesante
evolución hasta los años 97 y 98, donde la crisis
económica, unida al fenómeno de El Niño y a
la mayor intervención política en el sector, revirtieron
la tendencia creciente. Estos cambios plantean una serie de preguntas
sobre el desempeño del sector y de sus actores: ¿Cuáles
han sido los impactos de la crisis en la estructura y desempeño
del mercado financiero rural? ¿Cuál ha sido el impacto
de la crisis en el nivel y la variabilidad del ingreso y patrimonio
de los hogares rurales? ¿Qué mecanismos han utilizado
los hogares rurales para responder a la crisis?
Los mercados y hogares rurales imponen un conjunto de retos metodológicos
a los investigadores agrarios que requieren de información
confiable y precisa sobre aspectos claves de su economía
para poder analizar el desempeño del sector y sus actores,
y responder a las preguntas planteadas. La heterogeneidad de actividades
económicas - muchas de ellas auto-empleo informal y temporal
- y de activos de los hogares rurales y la frecuencia de las transacciones
informales de crédito, seguro, y tierra implica la existencia
de contratos sumamente heterogéneos y complejos donde cuantificar
conceptos como tasa de interés o premio de riesgo requiere
de instrumentos de recolección de información complejos
y extensos. Asimismo, la evaluación del impacto de la crisis
y la medición de cambios requiere de visitas en, por lo menos,
dos puntos del tiempo - o sea de un panel.
En respuesta a estos retos, venimos trabajando una encuesta de seguimiento
a una muestra de agricultores del valle de Huaral (que visitamos
a principios de 1998) con el objetivo de evaluar los cambios en
su situación y en su posición frente a los mercados
de factores ante la crisis. Tendremos en noviembre próximo
un panel que nos permitirá ver la nueva situación
de los agricultores del valle y conocer cómo han enfrentado
la crisis y cuál ha sido el rol de mercados, como el financiero,
en dicho periodo.
Objetivos
La investigación estará guiada por dos grandes objetivos.
En primer lugar, mejorar los instrumentos utilizados para recopilar
información sobre la economía de los pequeños
productores agropecuarios. En segundo lugar, recopilar información
sobre la presencia de shock imprevisibles y analizar su impacto
en la economía de los hogares rurales. Los objetivos específicos
son seis, 3 de corte metodológico y 3 relacionados con el
análisis de la nueva información a recopilar.
1. Comparar la información recogida con un instrumento de
visita única con información recogida periódicamente
en cuatro grandes áreas de trabajo: ingreso, acceso al mercado
financiero, inversiones y adquisición de activos y presencia
de shock.
2. Definir estimados de error no muestral recogido con encuestasSiempre
hay casos en que el encuestado exagera o inventa, o en que los encuestadores
agregan u omiten información. Compararemos la información
recogida en 1998, 2001 y la información periódica
para estimar en qué casos las diferencias pueden atribuirse
a errores de recojo o a información falsa.
3. Sistematizar y probar estrategias para establecer relaciones
continuas con los informantes (encuestados). Es necesario sensibilizar
a los encuestados sobre la importancia de su participación
en este tipo de trabajos y hacerlos participes del análisis
y de los resultados para que visitas sucesivas logren recoger adecuadamente
la información.
4. Cuantificar y describir el tipo de shock que se presentan y su
distribución entre los productores de una misma zona. Mejor
información al respecto resulta clave para el éxito
de las estrategias que pueden implementarse en el sector financiero
rural.
5. Analizar las estrategias empleadas por los pequeños productores
para sobrellevar los shocks, e identificar la importancia y rol
de los mercados y redes en las estrategias de los hogares.
6. Analizar las estrategias de los pequeños productores del
valle de Huaral para enfrentar el Fenómeno de El Niño
y la crisis de los últimos años. Ambos problemas están
siendo o ya fueron enfrentados, por lo que analizaremos el rol de
los distintos mercados y redes en dichas soluciones.
Los instrumentos diseñados serán discutidos y puestos
a prueba, para luego ponerlos a disposición de la comunidad
de investigadores agrarios en general, y en particular de la DGIA
(Dirección General de Información Agraria) que viene
rediseñando su sistema de recojo de información. Este
aporte será oportuno para la definición y calidad
de la información agraria que se recoja con la nueva estrategia
de la DGIA.
Metodología
La metodología que planteamos es realizar tres visitas a
lo largo del año para recoger información sobre ingreso,
patrimonio, y participación en los mercados de crédito
y seguro. En estos tres temas la calidad de la información
es particularmente problemática cuando se recoge en una sola
visita.
La agricultura presenta dos problemas. Primero, dado que la gran
mayoría de los agricultores en países en desarrollo
no llevan cuentas sistemáticas, el encuestador tiene que
reconstruir las ventas y los costos. Segundo, en áreas donde
hay múltiples ciclos agrícolas en el año, estimar
el ingreso anual requiere reconstruir sus ventas y costos varias
veces, lo que perjudica la calidad de los datos. En el agro costeño
peruano, estas preocupaciones son muy relevantes. Los pequeños
agricultores raramente llevan cuentas; en Huaral, los agricultores
cuentan con agua de riego permanentemente y, por lo tanto realizan
dos campañas al año. Además, la cercanía
a Lima implica que hay un alto porcentaje de hogares con actividades
no agrícolas - muchas con carácter informal y temporal.
La naturaleza de las transacciones de crédito y seguro sugiere
que hay fuertes beneficios de realizar visitas múltiples.
Primero, muchas de las transacciones informales -por ejemplo, las
líneas de crédito en bodegas- son pequeñas
y frecuentes, por lo que son difícilmente recordadas por
el entrevistado en un período de 12 meses. Segundo, los términos
de estos contratos son complicados y heterogéneos, debido
a los costos de transacción y costos implícitos en
los préstamos. Finalmente, las transacciones de crédito
y seguro tienen un componente intertemporal -en ambos tipos de transacciones,
por ejemplo, existe la posibilidad de modificar o renegociar cuando
una de las partes experimenta un shock negativo-, lo que implica
que hay ventaja de seguir estas transacciones a través del
año.
En resumen, dada la complejidad de la economía familiar y
los mercados financieros rurales, realizar visitas múltiples
permitiría un aumento significativo en la calidad de los
datos recogidos. Para cubrir los objetivos propuestos proponemos
realizar 3 visitas a un grupo de 300 agricultores del valle de Huaral
(visitados también en 1998). La selección del valle
de Huaral obedece a nuestro trabajo previo en la zona.
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