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El análisis del presupuesto es indispensable
para el monitoreo de políticas públicas concretas
y sectores específicos. La transparencia presupuestaria
es clave porque reduce los espacios de discrecionalidad y
corrupción. Así, la sociedad civil puede apoyar
los procesos de democratización, descentralización
y la reforma administrativa.
El ciclo presupuestario público consta
de cuatro etapas a) programación y formulación,
realizada por el Ejecutivo; b) aprobación del Legislativo;
c) ejecución, a cargo del Ejecutivo; y d) evaluación
(Ejecutivo) y control (Contraloría y Congreso). Ha
habido importantes avances en materia de transparencia y acceso
a la información, desde el régimen de Fujimori.
Sin embargo, aún hay margen para mejoras que faciliten
la participación de la población.
La primera fase, programación y formulación,
es probablemente la más importante. Determina las prioridades
y características de los programas. Fija la propuesta
del Ejecutivo, que suele aprobarse sin mayores modificaciones
en el Congreso. Pese a su importancia, es probablemente la
etapa más cerrada y menos transparente, donde ni la
sociedad civil ni el Congreso participan o acceden a la información.
La fase de aprobación por parte del Legislativo es
más abierta y transparente. El debate es relativamente
público. No obstante, el Congreso no cuenta con un
equipo técnico solvente y estable. En ese sentido,
la incorporación de la sociedad civil en esta etapa
enriquecería la discusión.
Donde se ha avanzado más en la transparencia
es en la fase de ejecución del gasto. El Portal de
Transparencia del MEF permite identificar la manera como se
va gastando el dinero. Sin embargo, aún se conoce poco
sobre los criterios que el Ejecutivo utiliza para modificar
el presupuesto durante su ejecución, pudiendo alterar
la asignación de recursos a los sectores. En cuanto
a la última etapa, la evaluación suele ser ex
post, desfasada y centrada más en los procedimientos
que en el impacto. No existe un sistema permanente de evaluación
del desempeño y la gestión que permita retroalimentar
el planeamiento y la toma de decisiones. Así, los proyectos
de baja calidad continúan funcionando sin las correcciones
necesarias.
La nueva “Ley de Transparencia y Acceso
a la Información Pública” ofrece interesantes
perspectivas para la vigilancia desde la sociedad civil. Establece
que en principio el ciudadano puede acceder a toda información
que posea el Estado, estableciendo responsabilidades y sanciones
a los funcionarios que incumplieran la Ley. Si bien hay avances
en la transparencia presupuestaria, se presentan también
nuevos retos para la sociedad civil. Esta debe buscar un mayor
nivel de articulación, tanto entre sus organizaciones,
como con entidades del sector público, para lograr
mayor incidencia sobre las decisiones en materia presupuestaria.
En aquellas fases del ciclo presupuestario donde no exista
suficiente transparencia, se debe aprovechar el nuevo marco
legal de acceso a la información para solicitarla y
participar activamente en estas etapas.
Para mayor información sobre
el Presupuesto Público, podrá seguir el siguiente
enlace hacia la página web del proyecto "Análisis
Independiente del Presupuesto", ejecutado por CIES:
http://www.consorcio.org/Presupuesto/

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