| En
Lima Metropolitana casi el 60% de la PEA ocupada forma parte
del sector informal y el producto de este sector equivale
al 58% del PBI. Los trabajadores del sector informal no cuentan
con sistemas formales de protección social, como servicios
de salud y pensiones, debido en parte a sus elevados costos
y problemas de acceso a la información. Por lo tanto
existe una demanda insatisfecha que crece rápidamente,
incluso más rápido que el PBI, la cual se debe
satisfacer a través de sistemas de seguridad social
más accesibles.
En el área urbana, para el 2001, la
PEA limeña desempleada y subempleada era 8% y 48% respectivamente.
Para finales del 2003 estos indicadores habían aumentado
hasta 10% y 56% respectivamente lo cual significa que en los
últimos años se han generado empleos de baja
calidad, en sectores de baja productividad laboral. Así,
dichos trabajadores aceptan empleos o generan sus propios
puestos de trabajo, dejando de recibir en ambos casos los
servicios de seguridad social que por ley les corresponden.
A pesar que existe una amplia variedad de
modalidades de aseguramiento en EsSalud y de servicios ofrecidos
por el Ministerio de Salud, el 25% de la población
peruana no accede a estos servicios. Según la Organización
Panamericana de la Salud, los principales excluídos
son los desempleados y los trabajadores del sector informal.
Esto se debe a que los planes de seguro son obligatorios sólo
para los trabajadores asalariados dependientes, que son pocos.
Los trabajadores informales podrían afiliarse a planes
de seguro potestativo pero les resulta muy caro y la información
sobre estos planes no está adecuadamente difundida.
En el presente estudio se realizó una
encuesta a microempresarios del sector informal de los distritos
de Ate –Vitarte y Villa El Salvador, y un grupo focal
a comerciantes informales de Comas. La encuesta muestra, entre
otros resultados, algunos indicios de los tipos de enfermedades
más frecuentes por tipo de actividad (metalmecánica,
confecciones, maderas y artesanía). El 60% de los microempresarios
estaría dispuesto a pagar un seguro aunque no tiene
claro como hacerlo; el 40% restante no conoce ningún
seguro que esté de acuerdo a sus necesidades o no lo
puede pagar. Para los participantes del grupo focal la salud
no es un tema prioritario, más bien es asumida como
un hecho y no como un riesgo, más aún, la formalización
y mejora del negocio resultan temas más importantes
para ellos. Adicionalmente, manifestaron su preferencia por
programas asistencialistas, y que sus iniciativas de ahorro
y aportaciones solidarias no son exitosas porque la municipalidad
no interviene para hacer cumplir los acuerdos.
Para enfrentar este problema se sugiere implementar
un programa de salud ocupacional en las localidades. Cada
municipalidad incentivaría mediante beneficios tributarios
a profesionales, universidades e institutos tecnológicos
de su localidad para que brinden asesoría en salud
ocupacional de manera gratuita a empresas informales. El objetivo
más importante es concientizar a la población
sobre los beneficios de invertir en salud ocupacional (por
ejemplo la compra de máscaras o guantes), específicamente
en sus efectos sobre la productividad de la empresa. En segundo
lugar, el programa buscará informar sobre las opciones
de aseguramiento disponibles, para que de esta manera podamos
acercar la protección social en salud a los trabajadores
del sector informal.
[1] Artículo basado
en el estudio “Protección social en salud para
trabajadores del sector informal urbano”. Puede descargar
la versión completa del estudio desde http://www.consorcio.org/CIES/html/pdfs/WIEGO_EspinozaRios.pdf.
También puede descargar un resumen desde http://www.consorcio.org/CIES/html/pdfs/Bol55/04espinoza.pdf.

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