Lima 19/ 07/ 05
 
Mantener la disciplina macroeconómica e impulsar el crecimiento
Guillermo Dulanto
Director C.I.S.E/UDEP[1]

El gobierno del Presidente Alejandro Toledo ha ingresado en su último tramo, y casi todos los analistas coinciden en que los temas macroeconómicos del país, en los últimos cuatro años, han sido manejados de manera bastante profesional, tanto por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), como por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). Esto unido a un entorno internacional bastante favorable, por el crecimiento de la economía mundial, ha permitido que el Producto Bruto Interno crezca de manera sostenida en los últimos años. Adicionalmente, el gobierno ha mantenido, en alguna medida, las reformas de primera generación llevadas a cabo, aunque de manera incompleta e inconclusa, en la década de los noventa.

Sin embargo, como es tradicional en períodos electorales, las presiones para incrementar el gasto público aumentarán, poniendo en riesgo el equilibrio fiscal, que es uno de los pilares de la estabilidad macroeconómica. Existen indicios para sostener esta afirmación. En las últimas semanas el Ejecutivo obtuvo, sin objeción por parte del Congreso, un crédito suplementario de S/. 1,300 millones, que incluye recursos para el programa social “Juntos”. Otro indicador preocupante es que en el Marco Macroeconómico Multianual 2006-2008 el gasto no financiero proyectado para el 2005 ha crecido en 6% respecto al del 2004. Por otro lado, ya el BCRP advirtió sobre el riesgo de establecer gastos permanentes basados en ingresos temporales. En consecuencia, un primer punto que el gobierno debería cuidar es mantener las cuentas fiscales sostenibles.

Otro tema en el cual existe consenso por el buen trabajo realizado, es en la política monetaria, que ha mantenido la inflación en los niveles previstos. Un punto que podría causar discrepancias es la excesiva intervención del BCRP en el mercado cambiario, pero esta podría ir disminuyendo ahora que la Reserva Federal de Estados Unidos incrementó su tasa de interés de referencia hasta 3.25%, mientras que nuestro ente emisor mantuvo la suya en 3.0%. Por lo tanto, un segundo punto a cuidar es mantener una política monetaria que continúe fijándose como primer objetivo mantener bajos niveles de inflación.

En tercer lugar, este gobierno ha descuidado el tema de perfeccionar, o completar, las reformas necesarias para que el país tenga una base sólida para el crecimiento económico sostenido. Un ejemplo son las reformas institucionales, que están paralizadas, o las reformas microeconómicas, en las cuales incluso se ha retrocedido. Es necesario que estas reformas sean retomadas. Por ejemplo, se debería iniciar los procesos de privatización y concesión, obviamente teniendo en cuenta la experiencia previa, de aquellos servicios que el Estado no está ofreciendo de manera eficiente.

Esta parálisis del ejecutivo en cuanto a una visión de futuro del país ha degenerado en políticas sectoriales y sociales incoherentes entre sí e incompletas en su diseño. La política agraria o la política educativa son el mejor ejemplo de ello: no se ha tratado de solucionar sus principales problemas. Priorizar estos dos sectores y declararlos en emergencia nacional, sería un cuarto punto a considerar en este último año.

Finalmente, se debe impulsar dos procesos que requieren ser ampliamente difundidos; uno de ellos es la descentralización, que actualmente se encuentra ad-portas de un referéndum para convalidar las propuestas presentadas por cinco regiones. La población de cada departamento aún desconoce los beneficios y riesgos de la creación de las regiones. El otro proceso es la negociación que estamos llevando a cabo, conjuntamente con Ecuador y Colombia, para firmar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. En este tramo final da la impresión que existieran dos posiciones distintas dentro del Ejecutivo, lo cual confunde a la población y a los directamente afectados por el Tratado.

No he tocado los temas políticos, los cuales los dejo para los especialistas. Adicionalmente, algunos puntos pendientes de la agenda económica y social son: reforma tributaria, política laboral, desarrollo de los programas de competitividad, y desigualdad distributiva, los cuales también deberán ser afrontados por el próximo gobierno.

[1] Director del Centro de Investigación Social y Económica de la Universidad Privada de Piura.