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salario real en Lima Metropolitana se ha reducido en 71% entre
los años 1985 y 2000, mientras que el número
promedio de horas trabajadas aumentó de 47 a 51 horas
semanales. El promedio del año 2000 esconde la situación
de los trabajadores con jornadas laborales excesivas. Así,
por ejemplo, un 33% de los trabajadores desarrolló
jornadas semanales de más de 60 horas, mientras que
un 19% tuvo jornadas que superaron las 70 horas por semana.
El presente estudio plantea que la disminución en la
remuneración real ha obligado a los individuos a trabajar
más para tratar de mantener su nivel de consumo, pero
afectando su bienestar por la mayor fatiga y menor tiempo
libre disponible.
Los datos recogidos en Lima Metropolitana
y el resto urbano del país confirman que, en las últimas
dos décadas, cuando el salario por hora cae se ofrecen
más horas de trabajo. Esto se explica porque, los individuos
trabajan más horas para tratar de mantener su nivel
de consumo a pesar de que una remuneración por hora
menor hace menos atractivo el trabajo. Una segunda explicación
alternativa sería que al existir un pago fijo semanal
o mensual, cierto número de empleadores aprovecharían
la crisis de empleo para exigir más horas de trabajo.
La relación inversa ente remuneración
por hora y horas trabajadas se mantiene tanto en hombres y
mujeres, trabajadores dependientes e independientes, de Lima
Metropolitana o del resto urbano. El aumento de horas trabajadas
es mayor en los autoempleados, aunque también es significativo
en asalariados debido a la relativa importancia de mecanismos
de pagos a destajo y comisiones. Asimismo, el estudio muestra
que la relación inversa entre el salario y el número
de horas de trabajo ofertadas se mantiene durante las etapas
de expansión y contracción de la economía,
acentuándose en esta última. Esto implica que,
en época de crisis, la reducción de los salarios
incentiva a los trabajadores a ofrecer aún más
horas de trabajo de las que ofrecerían si la economía
estuviera en crecimiento.
La investigación realizada también
ha encontrado indicios de que los incrementos en la duración
de la jornada laboral, sobre niveles considerados como razonables,
pueden afectar otros aspectos del bienestar de los trabajadores
y sus familias. Así, por ejemplo, se ha detectado que
las jornadas de duración excesiva contribuyen a que
los individuos descuiden aspectos importantes como la capacitación
laboral, el cuidado de la salud, el esparcimiento y las redes
de capital social. Por otro lado, si se calcula el salario
semanal multiplicando el salario horario por 48 horas, en
lugar de las horas efectivamente trabajadas, los indicadores
oficiales de pobreza aumentan: el porcentaje de pobres urbanos
aumenta de 35% a 42% y el porcentaje de pobres extremos de
7% a 15%
Finalmente, el estudio resalta que dada la gran cantidad de
personas que necesitan trabajo en el país, el camino
más sostenible para reducir las horas de trabajo es
aumentar de manera sostenida la demanda laboral, a través
de la inversión en bienes de capital, tecnología,
en investigación y desarrollo, en capacitación
laboral, en organización empresarial, entre otros aspectos.
Pretender reducir la duración de las jornadas laborales
a través de incrementos artificiales en la remuneración
por hora o “por decreto”, sólo desincentivaría
la demanda por mano de obra.
Artículo basado en el estudio “Horas
de trabajo: determinantes y dinámica del Perú
Urbano”. Puede acceder a un resumen del estudio aquí:
http://www.consorcio.org/CIES/html/pdfs/Bol55/02yamada.pdf
Puede acceder al estudio completo aquí:
http://www.consorcio.org/CIES/html/pdfs/pm0307.pdf

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