| El
Sistema y Centro Nacional de Planeamiento Estratégico
(CEPLAN), creado el 6 de mayo por la Ley 28522, no es suficiente
para asegurar una planificación del desarrollo nacional
en serio. Es necesario reorganizar el Poder Ejecutivo, de
manera que se ponga en marcha una verdadera política
nacional de desarrollo y no sólo políticas de
estabilización macroeconómica.
Desde la desactivación del Instituto
Nacional de Planificación (INP) en 1992 hasta la creación
del CEPLAN no existía un mecanismo para coordinar y
compatibilizar las políticas económicas, sociales
y ambientales. Durante ese período, sólo se
ha puesto en práctica una política de estabilización
macroeconómica (reducción del déficit
público y control de la inflación) que tiene
que ver poco con la política de desarrollo social,
de protección del ambiente y de una mejor ocupación
del territorio nacional. Ante la ausencia de un organismo
que compatibilice las numerosas políticas parciales
y las articule con las acciones realizadas a nivel de los
gobiernos descentralizados, el Marco Macroeconómico
Multianual se había constituido en lo que podríamos
llamar la “madre de todos los planes”.
A
pesar de la buena voluntad de los legisladores, el CEPLAN
no constituye un marco adecuado para planificar en serio el
desarrollo nacional. En primer lugar, ignora que el proceso
de descentralización exige que el gobierno central
transfiera a los gobiernos descentralizados la ejecución
de las actividades y proyectos que no le son de carácter
exclusivo, preservando sus funciones normativas y fiscalizadoras.
Segundo, no asegura mecanismos de coordinación y compatibilización
de políticas antes de que éstas sean evaluadas
por el Consejo de Ministros o el Presidente de la República.
La Presidencia del Consejo de Ministros no puede desempeñar
este rol porque está abrumada con responsabilidades
multisectoriales. En tercer lugar, subsiste la excesiva concentración
de poder en el Ministerio de Economía y Finanzas, el
cual en la práctica subordina a los otros ministerios
e imprime a las decisiones del gobierno una óptica
centrada en administrar la caja fiscal sin una visión
de desarrollo nacional.
Por otra parte, varios organismos importantes para la planificación
del desarrollo nacional carecen de direccionalidad por lo
que son ineficientes. Estos organismos son el Consejo Nacional
de Ciencia y Tecnología, el Instituto Nacional de Desarrollo
y el Consejo Nacional del Ambiente. Asimismo, la cooperación
externa internacional, que debe ser un apoyo a la política
de desarrollo, se ha desvirtuado al estar bajo la jurisdicción
del Ministerio de Relaciones Exteriores. De esta manera se
ha convertido en un conjunto de proyectos dispersos sin priorizar
las necesidades de desarrollo del país.
Considerando
lo expuesto es indispensable inscribir el CEPLAN en el contexto
de una reorganización del poder ejecutivo orientada
a adecuar el rol del gobierno central a la descentralización.
En segundo lugar, es importante establecer mecanismos que
aseguren la coordinación y compatibilización
de políticas sectoriales con las políticas regionales
y las denominadas políticas macro. En este sentido
es indispensable redefinir el rol del Ministerio de Economía
y Finanzas que sólo debería mantener los aspectos
relacionados con la hacienda pública y cambiar de denominación
a Ministerio de Finanzas.
Se recomienda constituir el Ministerio de Planificación
(MIPLAN) como órgano central del Sistema Nacional de
Planificación. Dicho Ministerio debería incorporar
al CEPLAN, al Viceministerio de Economía del MEF y
a la Secretaría de Gestión Pública de
la Presidencia del Consejo de Ministros. Como organismos públicos
descentralizados de este ministerio debe incorporarse al CONCYTEC,
al CONAM, al INADE (que actualmente formula proyectos de desarrollo
que no se llega a ejecutar) y a la Agencia Peruana de Cooperación
Internacional (que canaliza la cooperación internacional
no reembolsable).

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