Lima 20/ 06/ 05
 
Reformar el Ejecutivo para tener un Plan de Desarrollo
Nacional en serio
Otoniel Velasco
Economista

El Sistema y Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), creado el 6 de mayo por la Ley 28522, no es suficiente para asegurar una planificación del desarrollo nacional en serio. Es necesario reorganizar el Poder Ejecutivo, de manera que se ponga en marcha una verdadera política nacional de desarrollo y no sólo políticas de estabilización macroeconómica.

Desde la desactivación del Instituto Nacional de Planificación (INP) en 1992 hasta la creación del CEPLAN no existía un mecanismo para coordinar y compatibilizar las políticas económicas, sociales y ambientales. Durante ese período, sólo se ha puesto en práctica una política de estabilización macroeconómica (reducción del déficit público y control de la inflación) que tiene que ver poco con la política de desarrollo social, de protección del ambiente y de una mejor ocupación del territorio nacional. Ante la ausencia de un organismo que compatibilice las numerosas políticas parciales y las articule con las acciones realizadas a nivel de los gobiernos descentralizados, el Marco Macroeconómico Multianual se había constituido en lo que podríamos llamar la “madre de todos los planes”.

A pesar de la buena voluntad de los legisladores, el CEPLAN no constituye un marco adecuado para planificar en serio el desarrollo nacional. En primer lugar, ignora que el proceso de descentralización exige que el gobierno central transfiera a los gobiernos descentralizados la ejecución de las actividades y proyectos que no le son de carácter exclusivo, preservando sus funciones normativas y fiscalizadoras. Segundo, no asegura mecanismos de coordinación y compatibilización de políticas antes de que éstas sean evaluadas por el Consejo de Ministros o el Presidente de la República. La Presidencia del Consejo de Ministros no puede desempeñar este rol porque está abrumada con responsabilidades multisectoriales. En tercer lugar, subsiste la excesiva concentración de poder en el Ministerio de Economía y Finanzas, el cual en la práctica subordina a los otros ministerios e imprime a las decisiones del gobierno una óptica centrada en administrar la caja fiscal sin una visión de desarrollo nacional.

Por otra parte, varios organismos importantes para la planificación del desarrollo nacional carecen de direccionalidad por lo que son ineficientes. Estos organismos son el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, el Instituto Nacional de Desarrollo y el Consejo Nacional del Ambiente. Asimismo, la cooperación externa internacional, que debe ser un apoyo a la política de desarrollo, se ha desvirtuado al estar bajo la jurisdicción del Ministerio de Relaciones Exteriores. De esta manera se ha convertido en un conjunto de proyectos dispersos sin priorizar las necesidades de desarrollo del país.

Considerando lo expuesto es indispensable inscribir el CEPLAN en el contexto de una reorganización del poder ejecutivo orientada a adecuar el rol del gobierno central a la descentralización. En segundo lugar, es importante establecer mecanismos que aseguren la coordinación y compatibilización de políticas sectoriales con las políticas regionales y las denominadas políticas macro. En este sentido es indispensable redefinir el rol del Ministerio de Economía y Finanzas que sólo debería mantener los aspectos relacionados con la hacienda pública y cambiar de denominación a Ministerio de Finanzas.

Se recomienda constituir el Ministerio de Planificación (MIPLAN) como órgano central del Sistema Nacional de Planificación. Dicho Ministerio debería incorporar al CEPLAN, al Viceministerio de Economía del MEF y a la Secretaría de Gestión Pública de la Presidencia del Consejo de Ministros. Como organismos públicos descentralizados de este ministerio debe incorporarse al CONCYTEC, al CONAM, al INADE (que actualmente formula proyectos de desarrollo que no se llega a ejecutar) y a la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (que canaliza la cooperación internacional no reembolsable).