| Para
muestra un botón: Los distritos de Machupicchu y Ollantaytambo
corren el riesgo de ser contaminados con 17 toneladas de basura.
Esto sería posible si no se resuelve la disputa entre
el alcalde de la municipalidad distrital de Machupicchu y
el alcalde provincial de Urubamba por el control de un importante
relleno sanitario para la provincia de Urubamba. En general,
el valle que contiene a estas provincias, el Valle del Vilcanota,
posee un gran potencial de desarrollo que es desaprovechado
por la ausencia de una política de articulación
territorial en el nivel regional. El valle agrupa a ocho provincias
y es un espacio muy heterogéneo en términos
ecológico, social, económico y cultural. En
este contexto, la actividad turística genera a la vez
riesgos, conflictos y oportunidades para el desarrollo sostenible
de la zona.
Una de las fuentes principales de conflicto
es el uso y la gestión de los recursos naturales y
culturales de Machupicchu. Los conflictos locales adquieren
también una dimensión nacional e internacional.
Numerosos actores, con intereses diferentes y a menudo opuestos,
están involucrados: i) las comunidades campesinas o
pobladores rurales, ii) la población urbana (en general
no organizada), iii) las organizaciones de base y asociaciones,
iv) las instituciones públicas centralizadas y descentralizadas,
v) los gobiernos locales, vi) las empresas privadas –
que incluyen a los operadores de turismo formales e informales
-, vii) las organizaciones no gubernamentales y viii) las
organizaciones internacionales.
Los conflictos, latentes o abiertos, son de
naturaleza socioeconómica, institucional y ambiental.
Un ejemplo de conflicto socioeconómico es aquel que
enfrenta a los cargadores de equipaje y las agencias de turismo.
Los cargadores organizados en sindicatos, reivindican condiciones
de trabajo y remuneraciones decentes. Este conflicto debe
entenderse en el contexto de pobreza aguda que vive el Valle
del Vilcanota, donde el turismo representa una oportunidad
de ingreso complementario para los campesinos de la región.
En cuanto a los conflictos institucionales,
se pueden mencionar las discrepancias entre las entidades
públicas encargadas de la gestión del Santuario
Histórico de Machupicchu (Instituto Nacional de Recursos
Naturales, Instituto Nacional de Cultura y Unidad de Gestión
de Machupicchu principalmente). Las superposiciones de funciones,
el centralismo, la falta de capacitación y de herramientas
participativas han sido fuentes de conflicto. Con la elaboración
del nuevo Plan Maestro de Machupicchu se espera un mayor nivel
de cooperación entre las entidades públicas
y con todos los grupos de interés, incluso la población
local.
Las oposiciones entre los intereses ambientalistas
y económicos generan también conflictos, donde
se enfrentan lógicas de corto y largo plazo. La gestión
de los residuos sólidos, la definición de la
capacidad de carga de Machupicchu, el crecimiento urbano en
zonas de riesgos geológicos y la expansión de
las fronteras agrícolas en un Área Natural Protegida
son algunos ejemplos de las fuentes de conflictos socioambientales.
La mayoría de estos conflictos se caracteriza por actores
con desigual poder. Por ejemplo, no tienen el mismo nivel
de acceso a la información o no disponen de los mismos
recursos para hacer valer sus derechos y demandas.
La falta de mecanismos institucionales y la
debilidad de los espacios de concertación existentes
complican aún más esta situación. Si
bien existe una amplia experiencia de concertación
en el Valle del Vilcanota, la participación de la población
en la gestión pública y la articulación
entre sectores y entre instituciones están restringidas
por diversos factores. La complejidad del juego político,
la confusión de competencias, la superposición
de estos espacios y la casi ausencia del sector privado dificultan
la concertación. La formalización de los mecanismos
de coordinación y concertación podrían
hacer posible un mejor trabajo en conjunto de los diferentes
niveles de gobierno en cuanto a la actividad turística,
el desarrollo económico y la conservación de
los recursos naturales y culturales.
Machupicchu no puede ser visto como un lugar
turístico aislado sino como parte de un sistema ecoturístico
integral. Sin embargo, la actividad turística no está
adecuadamente normada y muestra carencias políticas,
todo lo cual impide articular los proyectos y lleva a un desequilibrio
de poder entre actores múltiples y heterogéneos.
Por eso es necesario conciliar intereses, promover la participación
ciudadana y resolver los conflictos a través de las
instituciones para lograr el desarrollo sostenible del Santuario
Histórico de Machupicchu y del Valle del Vilcanota
en su conjunto. Recordemos que un conflicto es una oportunidad
para favorecer cambios para el mejor aprovechamiento de los
recursos.
Resumen del documento titulado “Evaluación
Social e Institucional y Análisis de Riesgos en el
Valle del Vilcanota, Cusco” Puede descargar el documento
completo en:
http://www.consorcio.org/VallevilcanotaBM.asp
[1] Investigadores: Marco
Chevarría-Lazo, Clotilde Gouley, Melanie Hammond, Juan
Gustavo Hernández, Jorge Legoas, Javier Monroe, Valerio
Paucarmayta, Jesús Orccotoma, José Solis y Marco
Zeisser.

|