La
descentralización regional y la explotación
del gas de Camisea son dos de los pocos logros de este gobierno.
Con el gas de Camisea el Perú se al grupo de unirá
a países explotadores y consumidores de este recurso
como lo son Argentina, Venezuela, México e incluso
el pequeño Trinidad y Tobago.
El gas de Camisea beneficia al consumidor
porque permite generar electricidad más barata (proceso
que ya comenzó). En un futuro se difundirá su
uso como combustible para automóvil y, más adelante
llegará a los hogares. En la industria se abaratarán
costos al reemplazar el diesel y el petróleo residual.
Asimismo, se pueden poner en marcha proyectos como elaboración
de petroquímicos, que permitirían el llamado
eslabonamiento hacia adelante.
El gas es también una importante palanca
para la descentralización, como muestra de ello la
región Cusco recibirá de US$ 40 a US $50 millones
anuales por canon. Además, la reciente modificación
de la ley del canon establece que el 10% del mismo corresponde
al municipio donde se produce el recurso, lo que es una buena
noticia para las olvidadas comunidades indígenas de
la zona de Camisea. Sin embargo es importante que una cantidad
adicional del canon se destine a las regiones por donde pasan
los ductos, tema que está en discusión en el
Congreso. Estos recursos irían a regiones pobres como
Ayacucho y Huancavelica, beneficiando también a Ica
y Cañete. Adicionalmente, ProInversión está
planeando licitar la construcción de ductos que integren
las regiones, llevando el gas a las ciudades del Cusco, Ica,
La Oroya, Huancayo, entre otras.
En lo que se refiere a ventas la Empresa de
Generación Termoeléctrica Ventanilla - ETEVENSA
recibirá 70 millones de pies cúbicos de gas
diarios (mmpcd) bajo la modalidad “take or pay”
y 15 mmpcd otras empresas. Además, se venderán
25.000 barriles diarios de líquidos. En el primer año
de producción las ventas totales ascenderían
a US$ 273 millones, siendo la “carne” de las ventas
los líquidos (US$ 237 millones).
Para el gobierno central las regalías
de Camisea significarán ingresos anuales inmediatos
de US$ 40 a US$ 50 millones y cuando el consorcio Camisea
recupere sus inversiones (dentro de 5 a 7 años) se
recibirá el impuesto a la renta. Parte de estos ingresos
deberían ser destinados a la preservación del
medio ambiente en todas las fases de Camisea, para cumplir
con las normas nacionales e internacionales. Sin embargo el
impacto en el PBI es pequeño. Considerando un PBI de
US$ 60,000 millones, el impacto equivale a menos de 0,5%.
El proyecto Camisea es clave en la modificación
del patrón de producción y consumo energético,
al sustituir al petróleo lo que permitirá reducir
nuestro déficit de balanza comercial energética
que en el 2003 ascendió a US$ 750 millones.
La cuestión central es que el desarrollo
de la industria del gas natural es una política de
Estado, para sustituir el consumo de petróleo que es
escaso. Camisea estaría todavía enterrado bajo
la selva cusqueña si no fuera por los incentivos estatales.
En efecto, la salida del gas natural fue posible por el DL
818 de 1996, que estableció que los proyectos de recursos
naturales cuya inversión demore 4 años, tienen
derecho a la recuperación anticipada del IGV y al pago
diferido de aranceles hasta en 7 años. Por otro lado,
el Estado determinó que los consumidores financien
parte de la inversión del gasoducto a Lima, a través
del pago de un “plus” en las tarifas eléctricas,
destinado a: la recuperación de los costos de operación,
la anualidad de la inversión y un retorno del 12% de
la inversión. Del 2002 al 2004, “todos”
hemos puesto cerca de US$ 120 millones. Por último,
el contrato que suscribió Electroperú con el
consorcio Camisea, para asegurar una demanda mínima
de 70 mmpcd, le dio el “vamos” al proyecto.
En conclusión, el gas natural está
en Lima no por el libre mercado sino por la inversión
de los diferentes consorcios, los incentivos estatales y la
contribución de los consumidores. Se trata de una “industria
naciente” que aún tiene que desarrollarse en
el propio sector manufacturero, así como en el transporte
vehicular, el consumo doméstico y, también,
con gasoductos hacia otras regiones del país.

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