Lima 03/ 09/ 04
¿Qué tiene que ver el Estado con la llegada del gas?
Humberto Campodónico

La descentralización regional y la explotación del gas de Camisea son dos de los pocos logros de este gobierno. Con el gas de Camisea el Perú se al grupo de unirá a países explotadores y consumidores de este recurso como lo son Argentina, Venezuela, México e incluso el pequeño Trinidad y Tobago.

El gas de Camisea beneficia al consumidor porque permite generar electricidad más barata (proceso que ya comenzó). En un futuro se difundirá su uso como combustible para automóvil y, más adelante llegará a los hogares. En la industria se abaratarán costos al reemplazar el diesel y el petróleo residual. Asimismo, se pueden poner en marcha proyectos como elaboración de petroquímicos, que permitirían el llamado eslabonamiento hacia adelante.

El gas es también una importante palanca para la descentralización, como muestra de ello la región Cusco recibirá de US$ 40 a US $50 millones anuales por canon. Además, la reciente modificación de la ley del canon establece que el 10% del mismo corresponde al municipio donde se produce el recurso, lo que es una buena noticia para las olvidadas comunidades indígenas de la zona de Camisea. Sin embargo es importante que una cantidad adicional del canon se destine a las regiones por donde pasan los ductos, tema que está en discusión en el Congreso. Estos recursos irían a regiones pobres como Ayacucho y Huancavelica, beneficiando también a Ica y Cañete. Adicionalmente, ProInversión está planeando licitar la construcción de ductos que integren las regiones, llevando el gas a las ciudades del Cusco, Ica, La Oroya, Huancayo, entre otras.

En lo que se refiere a ventas la Empresa de Generación Termoeléctrica Ventanilla - ETEVENSA recibirá 70 millones de pies cúbicos de gas diarios (mmpcd) bajo la modalidad “take or pay” y 15 mmpcd otras empresas. Además, se venderán 25.000 barriles diarios de líquidos. En el primer año de producción las ventas totales ascenderían a US$ 273 millones, siendo la “carne” de las ventas los líquidos (US$ 237 millones).

Para el gobierno central las regalías de Camisea significarán ingresos anuales inmediatos de US$ 40 a US$ 50 millones y cuando el consorcio Camisea recupere sus inversiones (dentro de 5 a 7 años) se recibirá el impuesto a la renta. Parte de estos ingresos deberían ser destinados a la preservación del medio ambiente en todas las fases de Camisea, para cumplir con las normas nacionales e internacionales. Sin embargo el impacto en el PBI es pequeño. Considerando un PBI de US$ 60,000 millones, el impacto equivale a menos de 0,5%.

El proyecto Camisea es clave en la modificación del patrón de producción y consumo energético, al sustituir al petróleo lo que permitirá reducir nuestro déficit de balanza comercial energética que en el 2003 ascendió a US$ 750 millones.

La cuestión central es que el desarrollo de la industria del gas natural es una política de Estado, para sustituir el consumo de petróleo que es escaso. Camisea estaría todavía enterrado bajo la selva cusqueña si no fuera por los incentivos estatales. En efecto, la salida del gas natural fue posible por el DL 818 de 1996, que estableció que los proyectos de recursos naturales cuya inversión demore 4 años, tienen derecho a la recuperación anticipada del IGV y al pago diferido de aranceles hasta en 7 años. Por otro lado, el Estado determinó que los consumidores financien parte de la inversión del gasoducto a Lima, a través del pago de un “plus” en las tarifas eléctricas, destinado a: la recuperación de los costos de operación, la anualidad de la inversión y un retorno del 12% de la inversión. Del 2002 al 2004, “todos” hemos puesto cerca de US$ 120 millones. Por último, el contrato que suscribió Electroperú con el consorcio Camisea, para asegurar una demanda mínima de 70 mmpcd, le dio el “vamos” al proyecto.

En conclusión, el gas natural está en Lima no por el libre mercado sino por la inversión de los diferentes consorcios, los incentivos estatales y la contribución de los consumidores. Se trata de una “industria naciente” que aún tiene que desarrollarse en el propio sector manufacturero, así como en el transporte vehicular, el consumo doméstico y, también, con gasoductos hacia otras regiones del país.