En
el año 2001 el gobierno de Toledo creó el Seguro
Integral de Salud (SIS) sobre la base de los seguros Materno
Infantil (SMI) y Escolar Gratuito (SEG). Si bien ambos aumentaron
la cobertura de los servicios de salud no lograron reducir
la desigualdad social en el acceso al mismo. ¿Repetirá
el SIS los vicios de sus predecesores?
En efecto, el gobierno de Fujimori estableció
entre 1997 y 1998 dos seguros para reducir la desigualdad
social en el acceso a los servicios de salud. El SEG, dirigido
a brindar atención integral de salud a los niños
entre 3 y 17 años matriculados en escuelas públicas
y el SMI, dirigido a las mujeres embarazadas y en puerperio
y a niños menores de 4 años.
Ambos seguros presentaban características
comunes. Ninguno de los dos tuvo un contrato explícito,
ni financiamiento por medio de una prima por usuario. En ambos
casos se otorgó subsidios a la demanda y los proveedores
de servicios de salud debían solicitar un reembolso
por atención prestada. Cada programa contó con
su propia unidad administrativa central, sin mecanismos explícitos
de coordinación y superponiéndose en algunos
aspectos a la organización administrativa del Ministerio
de Salud. Los programas no incluyeron como prestadores de
servicios a los establecimientos de ESSALUD, generándose
la duplicación de servicios con este organismo. En
cuanto a su implementación el SEG se realizó
a escala nacional, aunque sin mucha preparación, mientras
que el SMI tuvo una etapa de diseño y una implementación
progresiva.
Según un estudio realizado se encontró
que los seguros no contribuyeron a reducir la desigualdad
social. Sin embargo ambos seguros contribuyeron a que los
servicios de salud lleguen a más personas. Así,
el SMI permitió aumentar la cobertura en 17% y el SEG
en 8%. Sin embargo, el SMI aún tiene baja cobertura
(33% de los siete departamentos hasta 1999) y alta filtración:
casi uno de cada tres afiliados no es pobre. Por otro lado,
el SEG tiene menores niveles de subcobertura por ser un programa
de mayor alcance, pero los niveles de filtración son
similares a los del SMI.
De este análisis se desprenden importantes
implicancias de política para el nuevo seguro integral
de Salud (SIS). Para abordar la inequidad en el acceso se
recomienda elevar la cobertura de los sectores más
pobres, aún en ausencia de acciones para contener la
filtración, debido a que en general la cobertura en
general es baja. Una segunda medida es elevar la propensión
a usar los servicios de salud en los sectores más pobres.
Para ello se debe identificar las barreras culturales, geográficas
que desincentivan el uso de los servicios y realizar campañas
de información.
Se propone implementar una ficha socio-económica
para mejorar la focalización así como utilizar
un mecanismo de auto focalización. Este consistiría
en la implementación de un paquete de servicios de
salud lo suficientemente básico como para no ser atractivo
para quien tiene la capacidad de pagar, exigiéndose
un pago para una mayor cobertura (copago).
Por último es necesario realizar un
análisis de las estrategias de difusión del
SMI, de la gestión local de este seguro a nivel de
los establecimientos de salud y de cómo afecta el mecanismo
de los subsidios la gestión local. Para ambos seguros
es recomendable la definición de un paquete básico
de acuerdo al monto que los usuarios estén dispuestos
a pagar por los diferentes servicios, y a la viabilidad de
un sistema de copago.

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