Lima 27/ 07/ 04
Elecciones para el Seguro Integral de Salud
Miguel Jaramillo y Sandro Parodi
Investigadores del Instituto APOYO

En el año 2001 el gobierno de Toledo creó el Seguro Integral de Salud (SIS) sobre la base de los seguros Materno Infantil (SMI) y Escolar Gratuito (SEG). Si bien ambos aumentaron la cobertura de los servicios de salud no lograron reducir la desigualdad social en el acceso al mismo. ¿Repetirá el SIS los vicios de sus predecesores?

En efecto, el gobierno de Fujimori estableció entre 1997 y 1998 dos seguros para reducir la desigualdad social en el acceso a los servicios de salud. El SEG, dirigido a brindar atención integral de salud a los niños entre 3 y 17 años matriculados en escuelas públicas y el SMI, dirigido a las mujeres embarazadas y en puerperio y a niños menores de 4 años.

Ambos seguros presentaban características comunes. Ninguno de los dos tuvo un contrato explícito, ni financiamiento por medio de una prima por usuario. En ambos casos se otorgó subsidios a la demanda y los proveedores de servicios de salud debían solicitar un reembolso por atención prestada. Cada programa contó con su propia unidad administrativa central, sin mecanismos explícitos de coordinación y superponiéndose en algunos aspectos a la organización administrativa del Ministerio de Salud. Los programas no incluyeron como prestadores de servicios a los establecimientos de ESSALUD, generándose la duplicación de servicios con este organismo. En cuanto a su implementación el SEG se realizó a escala nacional, aunque sin mucha preparación, mientras que el SMI tuvo una etapa de diseño y una implementación progresiva.

Según un estudio realizado se encontró que los seguros no contribuyeron a reducir la desigualdad social. Sin embargo ambos seguros contribuyeron a que los servicios de salud lleguen a más personas. Así, el SMI permitió aumentar la cobertura en 17% y el SEG en 8%. Sin embargo, el SMI aún tiene baja cobertura (33% de los siete departamentos hasta 1999) y alta filtración: casi uno de cada tres afiliados no es pobre. Por otro lado, el SEG tiene menores niveles de subcobertura por ser un programa de mayor alcance, pero los niveles de filtración son similares a los del SMI.

De este análisis se desprenden importantes implicancias de política para el nuevo seguro integral de Salud (SIS). Para abordar la inequidad en el acceso se recomienda elevar la cobertura de los sectores más pobres, aún en ausencia de acciones para contener la filtración, debido a que en general la cobertura en general es baja. Una segunda medida es elevar la propensión a usar los servicios de salud en los sectores más pobres. Para ello se debe identificar las barreras culturales, geográficas que desincentivan el uso de los servicios y realizar campañas de información.

Se propone implementar una ficha socio-económica para mejorar la focalización así como utilizar un mecanismo de auto focalización. Este consistiría en la implementación de un paquete de servicios de salud lo suficientemente básico como para no ser atractivo para quien tiene la capacidad de pagar, exigiéndose un pago para una mayor cobertura (copago).

Por último es necesario realizar un análisis de las estrategias de difusión del SMI, de la gestión local de este seguro a nivel de los establecimientos de salud y de cómo afecta el mecanismo de los subsidios la gestión local. Para ambos seguros es recomendable la definición de un paquete básico de acuerdo al monto que los usuarios estén dispuestos a pagar por los diferentes servicios, y a la viabilidad de un sistema de copago.