Promover
el acceso al crédito en general, pero en especial el
de las mujeres, es considerado como una condición previa
para el alivio de la pobreza, y ayuda a otorgarles un mayor
poder de decisión. Aparte de los efectos directos sobre
su capacidad productiva, el limitado acceso al crédito
también reduce la capacidad femenina para administrar
los recursos familiares y para tomar decisiones familiares
tan básicas como cuántos hijos tener.
La evidencia en América Latina y los
países en desarrollo muestra que, en comparación
con los hombres, las mujeres tienen un acceso limitado a lo
servicios financieros formales. Mientras el 31% de los hombres
en actividad productiva tienen acceso al crédito, solo
el 13% de las mujeres cuenta con él.
Existen diversos factores que limitan el acceso
de las mujeres al crédito y a los instrumentos de ahorro.
Una de las restricciones más importantes por el lado
de la oferta son los requerimientos formales impuestos por
las instituciones financieras, que incluyen alfabetismo, ahorros
y colaterales. Estos requerimientos son por lo general una
limitación para cualquier persona pobre. Pero, dado
que el grado de analfabetismo, pobreza, y en especialmente
lo que Amartya Sen denomina “desigualdad en la propiedad”,
son mayores en las mujeres, éstas no puedan acceder
a préstamos garantizados con tierras o activos fijos
aceptados por los prestamistas, pues estos están normalmente
a nombre del hombre.
La redistribución de la propiedad hacia
las mujeres mediante la inclusión de sus nombres en
los documentos de propiedad ha recibido mucha atención
entre los seguidores de las microfinanzas. Se estima que dará
lugar a un mayor acceso al crédito o que lo hará
más equitativo. Por consiguiente, la redistribución
es considerada un importante vehículo para muchas dimensiones
de desarrollo y de cambio social.
Los resultados encontrados en los programas
de titulación de tierras como COFOPRI, y los encontrados
en las mujeres tituladas en una encuesta en Huancayo, confirman
la importancia de la existencia de este tipo de colaterales
al nombre de la mujer. COFOPRI es uno de los esfuerzos más
exitosos en tratar de ampliar el acceso al crédito
mediante la redistribución del colateral hacia las
mujeres. Busca contribuir con el fortalecimiento de la posición
de las mujeres mediante la redistribución de la formalización
de la propiedad, de manera que disfruten de los derechos de
propiedad de igual manera que los hombres. Como consecuencia
de la posesión femenina de títulos, la distribución
de la propiedad de los hogares, distinguiendo por género,
es significativamente más equitativa en los vecindarios
donde el gobierno peruano estuvo titulando tierras. El porcentaje
de hogares no solteros y titulados en que aparece el nombre
de una mujer en el documento de propiedad pasó de 40%
a 65%, es decir un crecimiento de 25%. Este incremento ha
dado como resultado el mejoramiento en el acceso al crédito
de hogares con jefe de familia femenino participante en los
programas gubernamentales de titulación. Esta política
ayuda, pues, a reducir las diferencias en el acceso al crédito
experimentadas entre los hogares con jefe de familia femenino
y masculino, controlando aquellos determinantes tradicionales
que influyen en la obtención de un crédito.
El incremento del acceso al crédito,
sea por la redistribución de la propiedad hacia las
mujeres, o por ser estas de mayores ingresos y jefas de familia,
afecta de manera significativa la probabilidad de que estas
tomen decisiones en el hogar, de tener tiempo libre y de observar
oportunidades de desarrollo para sus hijos. Este hecho demuestra
el rol positivo del microcrédito en los resultados
obtenidos por mujeres. No obstante, así como cualquier
análisis de causalidad y correlación, siempre
hay una limitación presente que nunca puede ser resuelta
del todo: el hecho de que factores no observables puedan ser
en parte responsables de las diferencias observadas.
Finalmente, un aspecto de crucial importancia
para el acceso y la obtención de un crédito
con mejores características es la relevancia de la
información sobre la experiencia crediticia. Es importante
fortalecer e incrementar la cobertura de las centrales de
riesgo de tal forma que las entidades financieras puedan acceder
directamente y de forma rápida al historial de crédito
de los individuos. Esto será especialmente beneficioso
para las mujeres, pues generalmente se encuentran más
excluidas al no contar con colaterales a su nombre.
Podrá descargar éste y los demás
trabajos correspondientes al libro “Mercado
y gestión del microcrédito en el Perú"
siguiendo este hipervínculo.

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