La
expansión de las instituciones microfinancieras (IMF)
del Perú durante los últimos cinco años
ha sido sorprendente. Sus colocaciones han experimentado un
crecimiento promedio anual de 15% entre 1998 y el 2001, año
en el cual se colocaron alrededor de US$ 610 millones. Si
bien estas instituciones prestan un monto mucho menor que
la banca comercial, atienden a un mayor número de clientes.
La mayoría de las IMF operan a escala local, salvo
el Banco del Trabajo, Mibanco y la Financiera Solución.
La evolución de la morosidad muestra que, en general,
las IMF han obtenido buenos resultados. Las excepciones han
sido las Cajas Rurales de Ahorro y Crédito (CRAC),
generalmente especializadas en el sector agropecuario.
Se utilizó la información mensual
de 35 IMF durante el período 1998-2001 para estimar
un modelo econométrico. Éste consideró
diferentes indicadores de calidad de cartera, factores microeconómicos
y macroeconómicos, así como indicadores de diversidad
geográfica y de actividad local. Los resultados obtenidos
indican que el comportamiento de la morosidad actual está
estrechamente vinculado con su comportamiento en el período
anterior. Por otro lado, se halló que una expansión
del nivel de actividad local reduce la morosidad y, a la vez,
la expansión de las colocaciones de las IMF tiene un
efecto negativo en la morosidad. Este último resultado
no se cumple de manera general cuando la morosidad es evaluada
por tipo de institución. La morosidad de las CRAC,
bancos y financieras responde de manera positiva al crecimiento
de las colocaciones, pues no todas estas instituciones pueden
aumentarlas sin perjudicar la calidad de sus carteras crediticias.
Contrariamente a lo esperado, un crecimiento de las colocaciones
promedio por deudor reduce la morosidad microcrediticia. Esto
indica que la capacidad de las instituciones para monitorear
y recuperar créditos aun no se ha agotado. Al evaluarse
el comportamiento de la cartera pesada por tipo de institución,
este resultado se mantiene débilmente para las CRAC.
Por otra parte, la concentración de
colocaciones en créditos agropecuarios y para las PYME
eleva la cartera pesada en todas las instituciones, a excepción
de los bancos y financieras. Aquellas IMF que presentan márgenes
de intermediación mayores y, por lo tanto, mayor eficiencia
operativa, tienen una cartera pesada esperada menor. Este
hallazgo confirma la hipótesis de que las IMF rentables
no siguen políticas de huida hacia adelante. El ratio
costos operativos sobre total de colocaciones influye de manera
negativa en la cartera pesada, pues mayores gastos en el control
o monitoreo de los créditos colocados mejoran la calidad
de la cartera.
Para complementar el análisis general,
se llevaron a cabo dos estudios de caso: la CMAC Huancayo
y la EDPYME Confianza. Se eligieron ambas entidades pues se
dirigen a públicos distintos y tienen diferentes características
institucionales. Se abordó el tema de la morosidad
a través de entrevistas con funcionarios y de una encuesta
a clientes morosos de ambas IMF.
Los resultados muestran que la recuperación
de un crédito en una entidad microfinanciera no es
un asunto meramente institucional e impersonal como sucede
en el resto de intermediarios financieros (específicamente
en la banca comercial). Es, más bien, una tarea personalizada
de alto valor agregado realizada por cada analista. Es a través
del trabajo individual con cada cliente que éstos logran
reducir la morosidad de cartera. Sería recomendable
estudiar más de cerca el desempeño de los analistas
para evitar que la relación entre morosidad y monto
colocado por analista se torne positiva. Esta tarea compete
tanto a los operadores como a los reguladores.
Se encontró, además, que los
clientes morosos presentan características económicas
distintas de los clientes puntuales. En ambos estudios de
caso, los clientes morosos estudiados tienen menores ingresos
y deudas mayores, en promedio, que los clientes no morosos.
Es recomendable, por lo tanto, que las IMF tomen muy en cuenta
en las evaluaciones de sus clientes el flujo de ingresos que
éstos han de percibir en el futuro, para evitar enfrentar
episodios de retraso en los pagos.
Los resultados muestran claramente que los
problemas vinculados con el propio negocio o actividad productiva
(laboral) son los principales factores que llevan a retrasarse
en los pagos. No obstante, también señalaron
otras causas “externas” (no relacionadas con la
actividad productiva) para su morosidad como problemas de
salud, dificultades familiares, olvido del calendario de pago
y otros acontecimientos imprevistos. Es importante profundizar
en el tema, a través de nuevos estudios sobre los grupos
de clientes que están más expuestos a estos
“imprevistos”, con el fin de desarrollar una mejor
estrategia para enfrentar el incumplimiento en los pagos.
Finalmente, debe mencionarse la necesidad de completar estos
dos estudios de caso con el de una CRAC, para tener con ello
una visión completa del universo microfinanciero.
Acceda
al estudio completo siguiendo este hipervínculo.

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