El
Sistema Privado de Pensiones (SPP) ha venido funcionando en
el Perú desde hace unos 10 años y es necesario
evaluar si viene cumpliendo con su papel de manera eficiente.
Es preciso entender que para hacer esta evaluación
es necesario el seguimiento de varios indicadores, pero una
variable clave es la rentabilidad neta del sistema, que es
la rentabilidad que resulta de descontar a la rentabilidad
bruta el costo de las comisiones cobradas por las AFP a sus
afiliados.
La importancia de esta variable resulta de
su papel en hacer atractivo al SPP para sus afiliados: si
el SPP no es visto por los trabajadores como una alternativa
rentable de ahorro, perderá legitimidad y habrá
una generalización de mecanismos de evasión
y elusión. Para hacer la evaluación que proponemos
es necesario, entonces, el seguimiento de las dos variable
básicas determinantes de la rentabilidad neta, cuales
son la rentabilidad bruta y las comisiones cobradas por las
AFP.
Esta evaluación se hace más
importante si tomamos en cuenta que el SPP es un mecanismo
de ahorro forzoso del cual los trabajadores no pueden retirarse
si no están contentos con el servicio que reciben,
o con el precio que tienen que pagar por tal servicio (las
comisiones que pagan).
Hemos estimado la rentabilidad neta del SPP
utilizado dos métodos. Primero, aplicando cálculo
actuarial a la cuenta auténtica de un afiliado a la
AFP Profuturo entre noviembre 1993 – noviembre 2002,
obteniéndose una rentabilidad neta real negativa de
-0.41%. Si aplicamos este cálculo actuarial a una cuenta
simulada del SPP, que se genera de un ingreso real fijo y
de las tasas de aportación y comisiones promedio cobradas
por el SPP, se obtiene para el mismo periodo una rentabilidad
neta real algo mayor: 1.35%.
Podemos concluir, entonces, que la rentabilidad
neta obtenida por el sistema hasta el momento es bastante
baja. Sin embargo, estos cálculos están sujetos
a la crítica de que, al ser las comisiones un porcentaje
del ingreso del afiliado y no del valor del fondo, el costo
de la administración de los fondos disminuirá
en el mediano y largo plazo, lo que redundaría en un
aumento de la rentabilidad neta. Utilizando análisis
numérico, se hicieron proyecciones de la rentabilidad
neta –para lo cual se debió asumir que se mantendrían
constantes el ingreso real del afiliado, la tasa de aportación,
la comisión cobrada por las AFP y la rentabilidad bruta
del sistema, esta última en 6.09% – cálculos
que arrojaron rentabilidades netas proyectadas de 0.68% a
10 años, 3.72% a 20 años, 4.65% a 30 años,
y 5.08% a 40 años.
Estas rentabilidades, bajas para un sistema
de ahorro forzoso, explicarían el poco atractivo que
el SPP tiene para los trabajadores, el que la libre desafiliación
sea la reivindicación de algunos sindicatos, el que
las aportaciones voluntarias al SPP no hayan alcanzado mayor
importancia, y que el Sistema Nacional de Pensiones, SNP,
haya tenido que ser hecho relativamente más caro de
manera artificial, para de ese manera hacer al SPP relativamente
más atractivo.
Parece claro también que el problema
de baja rentabilidad neta está relacionado con las
elevadas comisiones cobradas por las AFP. Éstas son
mayores a las cobradas por entidades similares en otros países.
El SPP peruano está conformado por solo cuatro AFP,
que han configurado un oligopolio que dispone de un mercado
cautivo, en la medida que no existe un producto sustituto
y las contribuciones de los asalariados son obligatorias.
Asimismo, esta situación se refleja
en una elevada rentabilidad privada de las AFP, la cual aumentó
de S/. 89 millones en 1999 a unos S/. 216 millones en el año
2002. Esta rentabilidad colocó a tres de las cuatro
AFP entre las 30 empresas más rentables dentro del
último ranking de las 300 empresas más grandes
del país publicado por CONASEV.
Sugerencias de Política
Por lo expuesto, una mayor regulación
y el fomento de la competencia son necesarios en este sector.
Algunos cambios ya han sido propuestos pero, por lo general,
se contentan con proponer reformas limitadas. Por ejemplo
se planteó cerrar el ingreso de nuevos trabajadores
al SNP, simplificar las regulaciones y las excesivas cargas
administrativas que se impone al SPP, obligar a las AFP a
licitar el seguro de invalidez y sobrevivencia, permitir que
los aportes de los afiliados al SPP se deduzcan de su monto
imponible, etc.
Hasta el momento, no se han considerado reformas
más radicales. Un ejemplo de éstas sería
hacer que las comisiones cobradas por las AFP dependan de
la rentabilidad del fondo que administran. Otro ejemplo sería
la implementación de un sistema único, manejado
por un consorcio financiero, que garantice la mejor combinación
de comisiones cobradas y rentabilidad producida. Yendo en
el sentido contrario, podría considerarse la posibilidad
de aumentar la competencia en el sector autorizando a los
bancos a administrar fondos de pensiones.
Si opciones de este tipo no son tomadas en
cuenta, habría que examinar la posibilidad de hacer
que la afiliación a cualquiera de los sistemas de pensiones
sea opcional bajo ciertas condiciones, para que de esta manera
éste deje de ser un mercado cautivo.
Acceda a la versión completa del estudio
El
sistema privado de pensiones y su rol en el economía
peruana.

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