En la última
década, las reformas financieras incrementaron los
indicadores de penetración financiera, expansión
del crédito y el desarrollo de la industria micro financiera.
Sin embargo, según los datos de la Enniv 2000, solamente
el 17,9% de los hogares tuvo acceso al crédito en el
ámbito nacional. El acceso al crédito es considerado
vital para la superación de la pobreza. Mediante el
mismo es posible concretar oportunidades de inversión
que permitan a los prestatarios mejorar sus ingresos. Asimismo,
les permite hacer un uso más eficiente de su liquidez
y reducir su riesgo.
Los
fondos de garantía son uno de los instrumentos más
utilizados para acceder a crédito para aquellos sectores
que carecen de las garantías reales exigidas por las
instituciones financieras. Sin embargo, las evaluaciones sobre
la efectividad de estos fondos son escasas, a pesar de la
gran cantidad de recursos involucrados en este tipo de programas.
En este artículo se examinan las dos
experiencias existentes en el Perú sobre fondos de
garantía: la del Fondo de Garantía de Préstamos
a la Pequeña Industria (Fogapi) y el Fondo de Respaldo
a la Pequeña Empresa (Fonrepe). Se busca: analizar
los servicios, la prestación y la cobertura de dichos
fondos; revisar la distribución de los riesgos en los
contratos de garantía; y analizar la capacidad de estos
fondos para expandir su cartera hacia aquellos clientes que
no tenían acceso a financiamiento (aumento del nivel
de adicionalidad).
Fondo de Garantía de Préstamos
a la Pequeña Industria (Fogapi)
La fundación Fogapi está constituida
como una persona jurídica privada sin fines de lucro
que tiene como principal objetivo apoyar, promocionar y asesorar
a las pequeñas y microempresas (PYMES), mediante operaciones
de afianzamiento que les permitan acceder al crédito
de instituciones financieras, proveedores, participar en licitaciones,
etc. Para ello, ofrece cartas fianza, garantía de cartera
y asesoría a las PYM
Gráfico
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| Fuente: FOGAPI. |
A marzo del 2002, el Fogapi contaba con $16’631,045
constituidos por recursos propios (13,9%) y el fondo de respaldo
(86,1%) entregados por el MEF en “comisión de
confianza” a Comide (fundador de Fogapi junto a la Agencia
Alemana de Cooperación Técnica, SNI, SENATI,
etc.). Fogapi ha realizado más de 112,000 operaciones
garantizadas por monto mayor a los $130’000,000. El
monto promedio del afianzamiento ha disminuido de $5,294 en
1992 a $853 en marzo del 2002, esto sugiere una profundización
en el segmento de productores más pequeños con
el lanzamiento en 1997 del nuevo producto: garantías
de carteras. Así, Fogapi garantiza la totalidad de
las operaciones crediticias de una entidad crediticia que
se orienten a las PYME. A partir de este año, los montos
afianzados crecieron sustancialmente y el número de
operaciones garantizadas creció en 109,3% promedio
anual entre 1998 y 2001.
Fondo de Respaldo a la Pequeña
Empresa (Fonrepe)
El Fonrepe fue constituido en 1996 como un
fondo destinado a facilitar el acceso a crédito para
la pequeña empresa con un aporte del Estado de $19’650,000
y comenzó sus operaciones en mayo de 1998. Fonrepe
pretende reducir el riesgo de la entidad prestamista reemplazando
la garantía real exigida al prestatario por una garantía
de crédito ofrecida por el fondo y, así, ampliar
la cartera de clientes de la pequeña empresa.
La reducción del riesgo se produce
gracias a que el seguro de crédito tiene una cobertura
efectiva del 50% del principal del crédito y/o arrendamiento
asegurado, lo cual ayuda a que el fondo no se descapitalice.
Desde mayo de 1998 hasta junio del 2002, el programa de seguro
de crédito aseguró 4,610 operaciones por 21,2
millones de dólares. El monto promedio de las operaciones
registradas fue de $6,800 entre 1999 y 2002. Con respecto
a los siniestros registrados, al 31 de diciembre del 2001
se registraron 73 operaciones siniestradas, por un valor de
$148,572. El fondo patrimonial creció de manera importante
en el 2001, gracias a las inversiones realizadas por Cofide
y, en menor medida, a las primas cobradas por las garantías
de crédito a la pequeña empresa. El crecimiento
en más del 90% de las operaciones, montos registrados
y primas cobradas de ese año, de mantenerse, permitirían
obtener crecientes resultados en las operaciones.
Conclusiones
Los dos fondos de garantía empezaron
a ofrecer sus servicios en momentos difíciles para
el sistema financiero en general. Sin embargo, el sistema
microfinanciero ha mostrado un comportamiento anticíclico
con respecto al sistema financiero, aumentando su cartera
de clientes a una tasa anual promedio de 30,9% mientras que
las colocaciones brutas del sistema bancario cayeron a una
tasa promedio anual de 8,9%.
Cabe señalar que ninguno de los dos
fondos de garantía estudiados, ha servido para ampliar
la cartera de créditos a las pequeñas y microempresas
en la medida esperada. Ello se explica por una serie de motivos.
En primer lugar, el diseño del contrato no ha incentivado
la expansión de la cartera PYME hacia clientes que
no tenían acceso al sistema financiero. En este sentido,
limitar la exposición de la cartera agrícola,
limitar el monto máximo de crédito o exigir
garantías reales impidieron alcanzar este objetivo.
En segundo lugar, la expansión registrada en las carteras
compuestas por PYMES se dieron por una cuestión de
crecimiento natural y reorientación del mercado objetivo,
pero no por un efecto de la garantía de cartera. En
tercer lugar, todavía no existe una clara conciencia,
en ninguno de los usuarios, de que este seguro puede servir
como instrumento para la expansión de la cartera de
PYMES a nuevos segmentos o ámbitos geográficos.
Respecto a la política de manejo de
riesgos de las entidades financieras, el acceso a la garantía
de cartera no parece haber relajado las políticas de
crédito debido a que solo cubren el 50% del riesgo.
Consideramos adecuado este sistema pues obliga a los bancos
a evaluar la selección del cliente, el seguimiento
y la recuperación.
Con respecto al costo de las garantías,
en ambos casos resulta mayor a los niveles de honramiento
registrados. Los bajos niveles de honramiento muestran que
las garantías no se están usando en proporción
a los costos financieros implícitos.
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